Observaba el lugar con poco o nulo interés; cuando la observó a la distancia, por mera curiosidad se le acerca lo suficiente y la mira de arriba abajo con cierto disimulo. —Hm, vaya —murmura para sí misma, y sin darle tiempo a la chica a reaccionar, alza su mano sobre su cabeza para acomodarle un poco el flequillo, luego le ajusta un poco la chaqueta/camisa. —Mejor —dice palmeando sus manos y, sin más, se da media vuelta para empezar a irse.