Hola, Nina.
Ayer se cumplieron dos años desde la partida de Moonbin, y no pude evitar pensar en ti, en que hoy afirmaste tu hiatus indefinido. A sabiendas de que él fue alguien a quien amaste tan profundamente, desde entonces tu presencia se convirtió en una estela silenciosa que aún resuena, probablemente, en quienes te admiramos y seguimos. Al menos para mí lo es.
No estoy seguro de si alguna vez leerás esto, pero quiero que sepas que tus historias marcaron mi vida profundamente, y siguen intactas en un espacio dentro de mi corazón. Durante el 2021 hasta el año de la partida de Lunita, fuiste una luz verde para mi, una escritora con una pasión que me ayudó a enfrentar emociones que eran frustradas para un joven que, tras una ruptura tan desapasionada, su vida cambió por completo. En cada frase tuya me sentía acompañado, entendido, a pesar de que en esos momentos pensaba que no quedaba mucho de mi. Fuiste un impulso emocional tan certero y eso me inspiró a mucho, a desarrollarme mejor como escritor, a superarme con el pensamiento de que no era el único que podía caer en un vacío solitario.
Aunque desde entonces tu presencia se ha vuelto lejana y tu ausencia aun pesa, espero de todo corazón que estés bien, donde sea que la vida te haya llevado. Quizás ya no seas la joven universitaria ocupada y apasionada con la que alguna vez hablé sobre su libro "Entropía", pero en mi memoria, siempre serás esa chica que escribía con el alma, una luz que demostraba que no estábamos solos.
Donde sea que estés, un abrazo con cariño y gratitud.
— EddDaniel