No sé si os pasa que os sentís en modo automático.
Estoy entrando en bucles en los que no me quiero ver: noches que parecen meses, clases que no entiendo para qué sirven, intentos de mejorar que terminan en rendirme a la dopa rápida, crisis de creencias, bloqueo al escribir, muchísimas tareas pendientes y todo esto con 14 años.
Sé que puedo pareceros dramática. La gente que me rodea (sobre todo en clase) me ve reír, me ve hacer tonterías, pero siento que todo es un sueño que cuando termina, me pregunto para qué lo hice. Por qué hice esa broma, por qué he normalizado sonreír aunque no tenga ganas, por qué, por qué, por qué.
Me está costando sacar buenas notas. Y no porque no estudie, sino porque me exijo tanto y duermo tan poco que todo va bastante cuesta abajo, y ni siquiera soy valiente para decírselo a mis padres. Tengo miedo de que se decepcionen por no llegar a un maldito cinco en matemáticas, yo, la chica lista.
Izan y Lara son complicados de formar. Escribir siendo una perfeccionista a este nivel no es fácil, así que cada vez lo hago menos. Pero para quienes se preocupen -si es que os preocupáis- por ellos, he de deciros que nunca me he rendido con nada. Pospongo, sí. Procrastino y me bloqueo, pero jamás abandono, aunque me veáis desaparecida.
Estoy mucho mejor que antes, recuerdo que las cosas iban algo mal, así que no quiero consuelos ni lástima. Sólo servir de terapia si alguien en algún momento llega a este mensaje y siente algo parecido.
Gracias por seguirme y -no tanto porque no escribo- leerme. Besos de chocolate.
P.d. la adolescencia no es fácil pero puede ser preciosa, os prometo que pronto mejorará, love all of you ❤️