Te odio (o eso digo)
Yo estaba bien,
tan bien conmigo,
con el silencio acomodado
y la vida en su sitio.
Y llegaste tú
—como si nada—
a mover lo que no pedí
que tocaras.
Me da coraje,
porque puedo con todo,
con mis días, mis planes, mis miedos…
pero contigo no.
Y eso me rompe.
Odio tu sonrisa,
tu maldita forma de hablar,
tu seguridad tranquila,
tu manera de mirar.
Odio lo inteligente que eres,
lo fácil que pareces,
lo imposible que te vuelves
cuando intento no pensarte.
Y lo peor…
es que todo eso que odio
fue lo mismo
que hizo que me gustaras.
Te odio por hacerme sentir
lo que ya tenía dormido,
por meterte en mi mente
sin haber sido invitado.
Te odio…
o eso intento.
Porque en el fondo sé
que no es odio lo que siento,
es no poder sacarte
cuando no quiero tenerte.