La homosexualidad es una enfermedad mental a la par que la pedofilia o la esquizofrenia
. Partimos de la base de que el fin del hombre es tener descendencia, e ir contra esto es enfermo. La naturaleza tiene un diseño claro y observable: los órganos sexuales masculinos y femeninos se complementan anatómicamente para la reproducción. Cualquier uso que contradiga este propósito biológico fundamental es, por definición, antinatural y, por tanto, una desviación patológica. La homosexualidad masculina es especialmente grave porque convierte el órgano excretor en uno sexual, lo que va en contra de su función fisiológica básica. Esto no es una mera 'orientación', es una disfunción en la percepción del objeto sexual adecuado, comparable a otros trastornos parafílicos. La alta incidencia histórica de enfermedades de transmisión sexual en ciertas prácticas confirma esta perversión de la función natural. Los que nos comparan con caballitos de mar o bonobos cometen una falacia biológica: los humanos tenemos moralidad y ley natural, no nos regimos por instintos animales, y no solo eso, no somos biologicamente caballitos de mar, no es que la homosexualidad sea natural, es que en la naturaleza la homosexualidad es casi inexistente, si fuera lo contrario habrían especies donde abiertamente sean homosexuales, sin embargo no es así, esto termina en extinción. Además, en esas mismas especies, lo 'natural' es la bisexualidad ocasional o el cambio de sexo por factores ambientales, no la homosexualidad exclusiva y socialmente institucionalizada que se promueve hoy. Esta patologización no es 'odio', es diagnóstico. Así como no fomentamos la anorexia por 'respetar la identidad corporal', no deberíamos normalizar la desconexión entre sexualidad y reproducción. Es un síntoma de una sociedad enferma que glorifica el placer inmediato sobre el orden natural y el bien común.
La mayoría que práctican y fomentan esto son claros borregos que siguen las leyes de sion, claramente domados