Una risa sarcástica salió de sus labios ante la opinión ajena, mirando hacia el suelo y observando cómo es que veía todo borroso, quizás estaba demasiado ebrio que llegó a tomárselo con gracia. ─ Sí, supongo que tienes razón... ─ aunque, siendo sinceros con lo mal que se sentía al andar ebrio era capaz de echarse al suelo para ponerse a dormir, pero de cierta forma no quería arruinar su ropa. Pensamiento intrusivo o no, sabía que no podía con su propia existencia y, seguramente, si la fémina se distraía aunque sea unos segundos, acabaría echado en cualquier lugar.
─ Traigo carro, sí, lo dejé en el estacionamiento... aunque la pregunta es que si sabes manejar. ─ llevó sus ojos hacia el rostro ajeno, dejándose ver la pizca de curiosidad palpable en su mirar. ─ ... O mejor no te compliques, creo que hay un hotel cerca de aquí, solo ayúdame a llegar, pagar y me dejas allí. Tampoco quisiera estarte quitando mucho tiempo. ─ tras unos cuantos minutos decidieron qué hacer, y pobre de la más bajita, ya que el trayecto fue de estar preocupaba viendo que el rubio no acabara tirándose a media calle, pero contra todo pronóstico lograron llegar al hotel del que el alfa hablaba.
Dejó que la mujer le ayudara hacer todos los trámites necesarios, incluyendo pequeños detalles en los que debía de intervenir para que no se cayera, acabando por pagar (a duras penas) el cuarto e ir a la búsqueda de la habitación, el cual fue otro martirio; estaba en el segundo piso. Tras tanto quilombo, regaños y dificultades, por fin yacía echado en la cama. ─ Lo logramos ... ¿lo lograste? Eh, no lo sé... ─ sus ojos parmanecen cerrados gracias al dolor que le provocaban por la luz, su mano va hacia su corbata para deshacerla y tirarla a un lado, además de desabrochar unos cuantos botones de su camisa para sentirse menos apretado o, raro.