Resonancia
Una noche como esta te vi,
tus ojos perlados brillando en la oscuridad,
tu rostro puro, refinado,
y yo retorcido en mi cueva de dolor.
Seguí las huellas de tu mirada;
tú venías hacia mí mientras mi alma temblaba.
Mi único ángel,
como ninfas aladas,
aleteos de mariposas sobre el mar.
Si supieras cómo te admiro
desde mi decadencia,
desde mi humilde morada.
Cuando me hablas,
cuando tus ojos traspasan mi corazón,
no sé quién eres,
pero podría pasar mil días solo mirándote.
No sé en qué piensas,
pero todo lo que haces me despierta tanta ternura
y yo quiero admirarte desde lo anónimo…
Nadie sabe quién eres,
acumulación de joyas preciosas,
un planeta con agua y oxígeno.
Día de San Valentín,
un montón de regalos.
Me acuerdo de ti por la mañana,
y mi fantasía es un absurdo;
me acuerdo de ti por la noche.
Y no sé quién eres.
Jamás supe nada de ti.
Eres como viento frío en calles abandonadas.
Ecos de mis locas fantasías.
Una poesía breve,
bravaje mágico,
mi resonancia.
— Snow Wolf