"La cruel realidad de las cosas se
asentó en mi cabeza. Estoy solo. Y por
primera vez en mi vida, me importa y
me duele estar solo. El aire se me
acabó y debía subir a la superficie,
pero quería quedarme un poco más."
"Estoy tan cansada de estar sola.
Quiero vivir el amor, quiero experimentar, quiero divertirme, quiero
tantas cosas, pero también quiero a
alguien que me respete, que se gane
estar conmigo, que quiera estar
conmigo. No quiero ser el juguete de
nadie por mucho que me guste."
—¿Y tu corazón?
Recordé ese problema que lo había empezado todo.
—Mientras siga latiendo, es tuyo.
Me incliné para mirarlo a los ojos; su expresión franca lo decía todo. Quise ahuyentar las lágrimas, pero me fue imposible.
—Y si deja de hacerlo, el mío latirá por él.
"El suicidio es un hecho que jamás se sabrá si es ejecutado por personas cobardes o valientes. Es una decisión que no se toma a la ligera, se piensa a cada minuto, en todo momento y en cualquier lugar. Cuando yo lo decidí no fue porque odiara toda mi vida, pero sí gran parte de ella."
—¿Qué deseos son los siguientes en la lista? —le pregunté a Felix para distraerme.
—No sé, pero añadiré otro.
—¿Cuál?
Saco su hoja y escribió.
—¿Qué dice? —insistí, agarrándolo del brazo.
Cuando Felix se acercó para susurrarlo, mi corazón dio un malicioso vuelco.
—Que Floyd me bese.