"Dejé de comer en muchas noches, dejé de vestir cosas nuevas, dejé de tener en muchos diciembres algún juguete, no pude gozar como niño de un helado, pasé muchos cumpleaños sin una torta, y hoy, a mis sesenta y seis años, sigo viviendo fortalecido de lo que jamás dejé de tener: EL AMOR DE MIS PADRES. "
-Pedro Castellón Córdoba, 14 de agosto, 2017.