Nadie regaló nada. No nos regalaron una Copa América, no nos regalaron un Mundial, no nos regalaron una Finalissima. Hubo jugadores que perdieron finales, que recibieron críticas durante años, que tuvieron que levantarse cuando todo el mundo los daba por muertos. Pero claro, es más cómodo decir “está comprado” que admitir que una generación tuvo mentalidad, talento y hambre de ganar,
Argentina no llegó hasta donde llegó por suerte. Llegó porque hubo un proceso, porque hubo sacrificio, porque hubo una idea de juego y porque durante casi seis años demostraron lo que es competir al máximo nivel. Pusieron a América otra vez en lo más alto y demostraron que Sudamérica sigue teniendo fútbol, historia y jugadores capaces de plantarse contra cualquiera. Una generación que volvió a darle alegría a millones y que demostró que una selección sudamericana puede competir contra cualquiera.