19/01/2025
Después de tanto, nunca pensé que me llegaría el día a mí.
No sé realmente porqué hago esto pero me hace sentir mejor escribir, un pequeño consuelo para el dolor tan intrusivo que siento que no me deja comer o beber agua, un dolor causado por la pérdida de un ser querido, y más que eso es el miedo de pensar que vivimos en un mar lleno de tiburones.
Y lo peor es que debes convertirte en uno para sobrevivir.
Un día como el de ayer despedí a un ser querido, y no, no es una persona, fue mi mascota pero siento queda tan corto para él... Se llamaba Renato y fue asesinado por un ser psicópata, sin alma, sin una esencia de humanidad, un ser que con toda alevosía arremetió contra mi gato en frente de mi casa y le pasó por encima sin piedad huyendo de su acto criminal y barbárico mientras yo no estaba en casa.
Lastimosamente en mis tierras no existe la justicia, tal vez por eso siguen existiendo mierdillas como esas en este sitio pero eso sería muy inocente de mi parte pensarlo. Sin darle más protagonismo a alguien tan despreciable, hoy sigo despidiendo a mi bebé, a mi Renato, a mi gato dorado; Sabía que un día dejaría este mundo para ser un ángel pero nunca pensé que sería así.
Te amo, Renato, ojalá haber llegado a tiempo, solo pensar en tu dolor me cierra el estómago, solo pensar en que alguien te hizo daño y yo no estaba ahí no me deja respirar. El único real consuelo para mí será pensar que ahora no sientes dolor, que no sufres y que sigues maullando y jugando y que te llenan la panza de la comida que te gusta. Gracias por ser mi mejor amigo.
Te extrañaré siempre, mi gato dorado.