entre apuros habría acabado de alistarse, yendo una última vez a su baño para darse un vistazo en el espejo, revisando que su atuendo estuviera en orden. aunque era más obvio que se quería ver a él mismo en el reflejo; pues recientemente ayer (siendo viernes) tomó una "repentina" decisión de hacerse otro cambio... y esta vez le tocaría a su cabello ese proceso. tampoco consideraba que fuera algo muy extremo, pero realmente se lo venía cuestionando desde hace unos días, sino fuera porque su propia madre lo había terminado de motivar a hacerlo. miró el espejo con atención por unos momentos, en este reflejándose la imagen del pelo ahora bicolor; toca aquella zona de su nuca y más arriba de ésta con curiosidad, donde antes solo era oscuro, ahora estaba decolorado a un rubio claro.
suspirase simplemente, ni siquiera le habría comentado de la situación a su novio ni cuando se le ocurrió la idea. «¿será qué le gustará?» piensa, en realidad era por una buena causa a sí mismo, estaba seguro que ricky no diría algo malo por ello, ¿no? definitivamente no debía cuestionárselo tanto. su mirada desde el reflejo se desvía hasta sus brazos, no había rastro alguno de vendajes sobre estos.⠀⎯demonios... ⎯maldice en bajo, ya no podía arrepentirse de lo que decidió hacer, era ahora o nunca. finalmente se dirigiría a su cuarto, recogiendo su mejor suéter para ponérselo y de paso tapar lo necesario de su cabello con la capucha. una vez estuvo listo, saldría de su casa con rápidez.
iba a la casa de ricky por petición suya, habían pasado unas tres semanas desde que le entregó a este una pequeña gatita y por quien ahora él se atrevía a llamarla «nuestra hija», por supuesto que no se podía negar a ello y a darle una visita. pero primero, desvió su camino hacia una tienda de conveniencia cercana;