El tintineo resonaba por todo el gran salón, el bullicio de las personas cesó, para mirar al dueño de aquel sonido, su mirada era afilada, rostro perfecto, sus ojos escarlatas robaban la atención de todos, más de una dama quedó hipnotizada con su belleza sin igual, su porte elegante era impecable, tras de este ya hacían los reyes del reino, complacidos por su mejor logro, por la perfección en persona, su único hijo, el próximo rey.
-bellas damas y compañía, agradezco su atención, el banquete de hoy es para elegir a la próxima reina, espero encontrar a una flor tan única entre tantas bellezas -hablo el rubio con una ligera sonrisa, su miraba recorrió el gran salón, sin embargo, por aquel lugar no estaba a quien deseaba ver.
-principe bakugou, mucho gusto soy Harakuge hija del marqués -se presenta la joven dama, irradiando una energía contagiosa, era hermosa, sin embargo, la mirada fría del príncipe no cambio.
-bella señorita mucho gusto, me concedería este baile -ofrece el príncipe extendiendo su mano derritiendo el corazón de la joven Harakuge.
Katsuki Bakugou, el príncipe heredero, aunque solía ser alguien frío, era amable, bondadoso, alguien sumamente confiable, por eso el pueblo entero lo adoraba, amaban a su futuro monarca, lamentablemente ninguno de ellos conocía realmente al príncipe, pues el solo mostraba una máscara, fingiendo todo el tiempo.
-principe bakugou, el ha vuelto -anuncia un guardia, temblando ligeramente presa del terror.
Entonces lo vio, aquella verdosa cabellera verdosa, sus risos rebeldes, lo hacia lucir más imponente de lo que ya era, su mirada esmeraba destilaba burla pura, desprecio ante el príncipe que se encontraba frente suyo.
-izuku estás rodeado, será mejor que te rindas, aún estás a tiempo de evitar esto -pide katsuki cauteloso, aquellos ojos esmeralda y escarlata, se miraban con intensidad.
-kacchan a si es como recibes a tu amado Omega -se burla el pecoso, su mirada desafiaba la imponente presencia de katsuki.