⠀ ⠀──/el golpe en la puerta la hizo saltar, cual tropel súbito que despierta un aposento dormido. avanzó descalza sobre la madera añeja; cada paso gemía, quejumbre de tablas vetustas. a su planta le rozaron astillas huidizas; punzadas leves que, por ventura, no dejaron su sangre en la veta, el hálito del tabaco adherido a los harapos, estaba a una ciega expectativa del comportamiento del ajeno, casi hechizada, entreabrió los labios para tomar aliento. por el orificio de la puerta capto distinguible hebras que del pasillo confirmó lo que su alma presentía: celebró en silencio, con el pecho oprimido remato con sacudir su prenda, y abrió. del umbral salió una bocanada de humo, se esparció y se pegó alrededor de los dos. le había imaginado más erguido, más seguro de su propia estatura. más lo halló con la cabeza inclinada, esto trastornó en ella una idea sin nombre. por un instante creyó, si su mente la traicionara, le causaba vergüenza acercarse a su persona, inexplicable, debido que sin saber del todo lo que ella hacía para vivir, ni comprender por entero la audacia de invitarlo a tales horas. su vista descendio hasta el pudiente calzado ajeno, y ella, descalza. reclamó el marco de la puerta con las yemas de los dedos, impulsándose apenas para asomarse a ese mundo que él guardaba en silencio. aún no he puesto tapete de bienvenida… por si le trae ese pensamiento, señor. /al templar la atmósfera, tan nerviosilla como él, profana algo que pensaba realizar cuando tuviese el suficiente ingreso, pero aurora de pupila azul se alzó en la estancia, atravesándose al ritmo parecía que, si tales ocelos pudieran hablar, suplicarían que la clemencia que hoy la visita no se convirtiera en una retirada rápida. es peligroso pasar a estas horas solo, por eso.. lo invité.