sbm505

Nunca he sido un buen dibujante, pero si tuviera que plasmar lo que siento en un lienzo, estoy seguro de que emergería una angustia profunda, dificil de comprender.
          	
          	Una angustia que no se calma con las caricias de la codicia.
          	
          	Ni el dinero, ni el poder, ni siquiera el reconocimiento social consiguen abrazar mi alma con el mismo calor con el que una madre abraza a su hijo.
          	
          	¿Qué es esta corrupción del espiritu?
          	
          	Qué frágiles nos hemos vuelto, buscando seguridad donde solo hay vacío; anteponiendo deseos a personas; anestesiándonos como enfermos tristes, enfermos de conciencia.
          	
          	Qué mediocridad espiritual la nuestra, donde preferimos salvarnos antes que salvar, rescatarnos antes que rescatar, olvidando que, sin el otro, no somos nada.
          	

sbm505

Nunca he sido un buen dibujante, pero si tuviera que plasmar lo que siento en un lienzo, estoy seguro de que emergería una angustia profunda, dificil de comprender.
          
          Una angustia que no se calma con las caricias de la codicia.
          
          Ni el dinero, ni el poder, ni siquiera el reconocimiento social consiguen abrazar mi alma con el mismo calor con el que una madre abraza a su hijo.
          
          ¿Qué es esta corrupción del espiritu?
          
          Qué frágiles nos hemos vuelto, buscando seguridad donde solo hay vacío; anteponiendo deseos a personas; anestesiándonos como enfermos tristes, enfermos de conciencia.
          
          Qué mediocridad espiritual la nuestra, donde preferimos salvarnos antes que salvar, rescatarnos antes que rescatar, olvidando que, sin el otro, no somos nada.
          

sbm505

Estoy, aunque mi forma se derrame despacio,
          un trazo que tiembla sin buscar un espacio.
          La brisa me nombra con voz sostenida,
          y me deja flotando en la orilla de la vida.
          
          La sonrisa aparece, ligera, cercana,
          como un hilo de luz que a nada se afana.
          Juega en el aire, sin rumbo preciso,
          un gesto pequeño que anuncia su aviso.
          
          El cielo respira su azul sin premura,
          un manto sereno sin filo ni hondura.
          Se tiende sobre mí con calma sagrada,
          como quien abraza sin pedir nada.
          
          La luna, redonda en su suave derroche,
          brilla sin prisa en el lomo de la noche.
          No exige fulgor, apenas avanza,
          un faro discreto que siempre me alcanza.
          
          Yo sigo en este pulso que a nada se aferra,
          ligera, despierta, sin guerra ni tierra.
          Caminando en la línea donde todo combina,
          donde el alma respira
          y el verso…
          se inclina.

claurentina3

@ sbm505  ❤️❤️❤️❤️❤️
Reply