Hoy es el primer día, después de mucho tiempo, que me siento diferente. Estos meses me he sentido en modo automático: ni feliz ni triste. Mi vida era una rutina, una repetición de procesos que no me aportaban nada; incluso me hacían sentir vacía.
Pero hoy me siento distinta. Por primera vez, siento que no sé qué va a pasar mañana ni en los días siguientes. Tal vez estoy sentimental. Tuve que despedirme de una compañera de trabajo que, aunque no conocí por mucho tiempo ni conviví tanto con ella, definitivamente tiene un lugar en mi corazón y me ha enseñado muchas cosas. La admiro como persona, porque, aunque las personas la trataban muy mal, la insultaban y la humillaban, ella siempre fue capaz de sonreír y contagiar su sonrisa a los demás.
Su partida me ha hecho reflexionar sobre mi presente, sobre si realmente quiero seguir en este trabajo que no me gusta del todo y que es el causante de que mi pasión y mi chispa se hayan apagado.
Muchas cosas en qué pensar, jajaja. Si alguien leyó esto, pido una disculpa, pero para mí, este espacio es mi lugar para expresarme.