Reflexionar no servía de nada, más era un hábito difícil de dejar cuando lo único que le quedaba en este mundo era su propia compañía. nada a lo que no estuviese acostumbrado, se repetía cómo mantra cada noche antes de acostarse en la ahora gélida habitación que lo esperaba a cada posada del sol, pero ni los rayos más intensos lograban imitar, ni por asomo, la calidez que alguna vez el dueño legítimo de aquella propiedad le brindó. era tonto el sólo pensar en cómo podía atreverse a rememorar ilusiones de lo que alguna vez fué, puesto que el destino de chance estaba sellado ya desde que lo dejó entrar.
Asimilar y aceptar eran cosas tan parecidas pero distintas en significado, la muerte de su "amigo" había sido sencilla de asimilar, era algo que debía pasar, algo inevitable que necesitaba suceder para el poder finalmente hacerse con su objetivo principal, entonces ¿por qué le era imposible aceptar que él ya no estuviera aquí? cada rincón de la vivienda lo bombardeaba de recuerdos que, en ese momento no había sentido más que la bilis del resentimiento al verlo tan feliz, tan acostumbrado a un sentimiento que el propio itrapped no podía compartir. no añoraba por sombras de lo que ahora era un hombre muerto, no se podía permitir rendirle respeto a alguien más que a quiénes aún sentia tan profundo en su corazón, amistades por las que llegó a mancillar el cuerpo de un hombre inocente que ahora reposaba eternamente en su tumba.