Empezamos a hablarnos por Instagram en 2023. Al principio éramos amigos, pero me empezó a gustar. Me atreví a decírselo y él me dijo que sentía lo mismo. No nos conocíamos en persona, pero él era del pueblo de al lado. Yo me enamoré perdidamente de él, como una imbécil, pero muy enamorada. Empezamos a tratarnos como novios, aunque tampoco éramos novios porque ni siquiera nos habíamos visto en persona.
Empezamos a tratarnos como pareja y descubrí que había encontrado mi primer amor. Había besado a otro chico antes, pero él no me quería, y con Aarón por fin sentí un sentimiento mutuo, ese primer amor con una llama maravillosa. Tenía mucha confianza con él: yo le contaba todo y él a mí también. Hasta que un día me dijo que si seguíamos hablando iba a acabar más enamorado y que no podíamos vernos en persona porque sus padres no le dejaban venir a mi pueblo, y él solo tenía 15 años en aquel momento.
Entonces dejamos de hablar en diciembre de 2023. En abril conocí a otro chico, Mierdas, un gilipollas del que no quiero ni hablar. Pero estando con Mierdas no superaba a Aarón. Un día vi a Aarón de fiesta en verano de 2024, cuando yo seguía con Mierdas. Lo vi y no pude evitar llorar porque seguía sintiendo algo por él. Había pasado tiempo, pero nuestra conexión seguía. Para mí era lo mismo que el primer día. Dios, era la primera vez que lo veía en persona. Qué locura: un chicazo guapísimo, alto, rubio, ojos azules… un bombón.
Llegué a casa llorando porque lo amaba y seguía amándolo. Pero al final intenté seguir adelante con Mierdas y no lo volví a ver hasta el verano de 2025. Ese verano ya no estaba con Mierdas y no podía más. Vi su cara tan linda en las fiestas de su pueblo y sentí otra vez lo mismo, la misma llama del primer día. No podía más, en serio. Es que ver a Aarón me hace sentir algo que no siento por nadie más.