SE QUE EMMA ES LA PROTA...ASI QUE OS DEJO UN ADELANTO DE LO QUE VIENE
EMMA
A veces no entiendo a los mayores.
De verdad que no.
Cuando los niños nos peleamos, nos dicen que pidamos perdón. Y ya está. Lo hacemos, aunque sea un poco enfadados, cruzando los brazos y mirando al suelo... pero lo decimos. Y luego, poco a poco, se nos olvida. Volvemos a jugar. A reírnos. A compartir las cosas.
Todo vuelve a estar bien.
Pero los mayores no.
Ellos dicen que son cosas de mayores. Como si eso lo explicara todo. Como si eso hiciera que no se pudiera arreglar.
Y no lo arreglan.
Se quedan callados. Se miran raro. O peor... dejan de mirarse.
Y eso... no tiene sentido.
Mi tía Kiki y Vivi se quieren.
Yo lo sé.
No hace falta que lo digan. Se les nota. Bueno... antes se les notaba más.
Antes se reían juntas. Se sentaban cerca. A veces se tocaban las manos sin darse cuenta. Y cuando pensaban que nadie miraba... se miraban como en las películas.
Ahora no.
Ahora están tristes.
La tía habla menos. Y cuando alguien dice el nombre de Vivi... se queda un segundo quieta, como si algo le doliera por dentro.
Y Vivi... bueno... ella sonríe igual que siempre en clase, pero ya no es lo mismo. Yo lo noto. A veces se queda mirando por la ventana. Como si estuviera pensando en algo que no puede decir.
Y cuando ellas están tristes...
todo se siente un poco triste.
La casa. El cole. Incluso los dibujos.
Y eso no me gusta nada.
Nada de nada.
Así que he decidido una cosa muy importante.
Muy, muy importante.
Es una misión.
Mi misión