¡Hola familia Glenmore! ❄️✨
Necesito un segundo para procesar esto, porque todavía no me cae la ficha del todo:
¡WILD HEARTS LLEGÓ A LAS 50K DE LECTURAS!
Cincuenta mil. Lo escribo y sigue sin parecerme real.
Me acuerdo perfectamente del día que subí el primer capítulo de esta historia. No tenía ninguna certeza de que fuera a llegar a algún lado, solo tenía a Kenzina y a Lachlan en la cabeza, una escuela de granito gris en Edimburgo, y muchas ganas de contar una historia que me quemaba por dentro. No imaginé, ni en mis sueños más ambiciosos, que iba a terminar siendo leída cincuenta mil veces por gente de tantos lugares distintos, con vidas tan distintas a la mía, encontrando algo propio en esta historia.
Cada una de esas lecturas tiene una cara, un nombre, un ratito de su día que decidieron regalarle a Kenzina, a Lachlan, a Eilidh, a Callum, a todo Glenmore. Y eso, para mí, no es un número. Es un regalo enorme que todavía me cuesta dimensionar.
Gracias por quedarse hasta el final de Wild Hearts. Gracias por llorar con Eilidh, por gritarle a la pantalla en cada capítulo de Lachlan siendo un desastre emocional con patas, por especular en los comentarios cosas que a veces ni yo misma había pensado todavía. Gracias por confiar en esta historia lo suficiente como para seguirla capítulo a capítulo, semana a semana, durante todo este tiempo.
Y gracias, sobre todo, por acompañarme también ahora en Cold Hearts, por darle una oportunidad a esta segunda parte más oscura, más intensa, confiando en que valía la pena seguir caminando este universo conmigo.
Esto recién empieza. Todavía queda Gold Hearts, todavía quedan capítulos por delante que me tienen el corazón latiendo fuerte de solo pensarlos. Pero hoy, por un ratito, solo quiero quedarme acá, agradeciéndoles de corazón por hacer de Glenmore Heights un lugar tan especial para volver una y otra vez.
Las quiero muchísimo. A cada una. En serio.
Vamos por más