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ㅤׅㅤ୨ botan ୧ ──/caminaba bajo la arboleda que rodeaba la imponente mansión, acercábanle sus pasos solitarios a ella, mientras en la línea de su teléfono, con su jefe discutía. estuve observándolo por dos semanas, sí.. definitivamente hay almas allí, bastantes, que necesitan ser selladas a donde pertenecen.. /cala el cigarro, suspirando por el pesado trabajo que se le había encomendado, no podía evitar pensar que unas vacaciones no le vendrían mal. me llevará un tiempo.. si no me equivoco son dos seres del inframundo. no, no puedo confirmar que sean ellos, pero un velo como éste y las almas.. sí, lo sé.. tendré cuidado. /responde cortando la llamada y guardando su móvil. de su bolsillo retira unos talismanes, acercándose a donde el velo se encontraba, decide atravesarlo.

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Observa la mano ajena de reojo, no dándole mayor atención que el que uno otorga a un acontecimiento superfluo, aunque capaz permanecería cierta insatisfacción a su curiosidad durmiendo en su estómago por no haber observado más o preguntado acaso respecto las facturas del tiempo en aquel tramo de piel femenina. No tarda en tomarla de la muñeca, con aquella palma que estaba expuesta, ahora cirniéndose cada dígito alrededor de la delgada articulación extendida. Suelta un breve suspiro, ni siquiera considerando otorgar palabras de consuelo que suavizaran sus acciones, carencia de simpatía o una torpeza a la hora de leer a los otros, desde su perspectiva si ella aceptaba había ya de estar preparada. 
            El filo de la hoja se desliza por una de las líneas de la mano de ella, de la que borbota la sangre carmín. Véase la anatomía masculina encorvarse sobre sí misma, para depositar los labios sobre el manantial que de Narcissa emanaba, dejándole las comisuras maculadas. Siente el sabor a óxido descender por su garganta, mientras que es su mirada lo primero que vuelve de aquella primera exploración, directa a fijarse en la femenina con un brillo rojizo no antes presente en sus írises; cual si sentenciara que en él se había cartografiado su parte del contrato. Yergue su cuerpo, extendiéndole ahora la daga, dejándola encima de la herida, liberándole la muñeca. 
            ──Es tu turno, Narcissa. ──espeta, pasando los nudillos con torpeza sobre sus belfos, en un intento de limpiarlos. 
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Las ideas empiezan a formularse en su mente; por naturaleza le preocupaba la niña y su situación, la quería conocer.. pero también estaba Botan. Ella había nacido humana, pero en pactos había conseguido el conocimiento del cual ahora hacia uso para manipular la muerte pero él seguramente tenía ese conocimiento en la sangre.. si tan sólo lo convenciera de apoyarla en su causa, tal vez todo sería más fácil. Negó con la cabeza, intentando ahuyentar sus pensamientos, se estaba adelantando demasiado, ni siquiera estaba segura si podía confiar en él. 
            
            Al retomar la realidad y darse cuenta de la ausencia del cuerpo del varón a su lado, siente nuevamente el aire correr por sus pulmones, como si él lo hubiera estado bloqueando. Al volver a su pipa, descubre que está se había apagado. Sus ocelos lo siguen rápidamente al descubrir de reojo el reflejo del metal, con cautela analiza la situación, la mano expuesta del contrario hace que sienta un poco más de seguridad. Sus tacones se escuchan acercarse sobre la madera, dejando encima de su escritorio la pipa inútil ya, humedece sus labios antes de hablar. ────Qué astuto.., está bien, te ayudaré. ────en su mirada no hay duda, ya lo había decidido, si esto la ayudaba a garantizar un mejor futuro haría lo que fuera. Además, no era como si ésta fuera la primera vez o última que realizará un pacto como ese; aún así, no pudo explicar la corriente ansiosa que se desplaza por su espalda al acercarse al demonio. Su mirada baja hacia su propia mano, cubierta por un guante de tela negra.. no tarda en desnudar su piel, la cual se encuentra cicatrizada, y extrañamente no del todo tersa, sino como si el tiempo únicamente hubiese pasado por sus manos, notándose esa área un poco envejecida. Ella parece no avergonzarse, tendiendo su palma sin más, en espera de que el otro inicie el ritual. 
            
            ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀ ׂ ᳞ @e-clip-se
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Puede sentir en su palma la piel calentándose bajo la tela fina del negro vestido, sus dedos sienten la hendidura donde se colocaban las vértebras y el pequeño precipicio hacia la arte final del lumbar. Era extraña la sensación de ser tan consciente de la mujer delante suyo, de sus labios rojizos y su piel pálida, del perfume de flores póstumas y su aliento chocando contra su cuello cada vez que palabras otorgaba. ¿Se estaba volviendo loco? No.. sólo era el exceso de trabajo jugándole en contra, llevando su débil atención hacia lugares donde no debía interesarse. Los párpados baja, suspira por inercia, deshaciéndose de aquellos pensamientos que, por pecaminosos, a un infierno peor podrían arrastrarlo. 
            
            ──Lo entenderás cuando la veas. ──responde, afianzando su agarre en el cuerpo femenino una última vez, como despedida antes de liberarla de su tacto. ──Hice lo que estaba a mi alcance, pero es algo que excede a las capacidades con las que fui dotado.
            
            Camina por el lugar cuando se aleja de ella, pensativo sobre cómo garantizarle su confianza a la mujer, no tarda en tener una idea. Del bolsillo de su abrigo desnuda una navaja plegable, expone su filo y su mano extiende, con la palma hacia arriba, dice: ──Hagamos un contrato, un pacto de sangre. Estoy seguro de que lo sabes, pero los demonios estamos por naturaleza obligados a cumplirlos una vez lo hacemos. ──ladea la cabeza, toma aire, casi sintiéndose asfixiado en aquella pequeña habitación. ──No se preocupe, la ambigüedad de mi condición, no permitirá que su compromiso sea mayor que el mío a la hora de firmar. Su obligación a cumplir su parte, será menor. 
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