Cuando dices que tus amistades están contigo en los peores y mejores momentos de tu vida, ¿realmente estuvieron a tu lado durante tu depresión? ¿Intentaron ayudarte sinceramente o sólo guardaron silencio? ¿Conocen realmente todo de ti, esa esencia profunda que pocas veces compartes? ¿Te escriben siquiera para saber cómo estás? No hablo de amistades virtuales, sino de esas presenciales, las que ves todos los días, con quienes a veces sólo hablas por mensaje. Pero a veces la amistad es tan frágil que ni siquiera se comunican; se limitan a pedirse la tarea, como si la cercanía física bastará para ellas o ellos para sostener un vínculo "verdadero"