La vida es como ir en moto, aveces vas en asfalto no hay tensión la misma moto te lleva solita y te va pidiendo cambios y los puedes hacer con suavidad con ternura, pero aveces tienes que enfrentarte a las vias terribles las famosas "destapadas" sientes miedo y tienes que aferrarte más al manubrio por que se mueve con cada hueco, cada desnivel de la vía, con las piedras.
Miras piedras más grandes en la vía y si es mejor rodearlas que atravesarlas, mejor evitar la caída, hay lagunas de agua, tienes que bajar el ritmo para no ensuciarte o caerte por que ves la cosas por encima pero no sabes que tanta profundidad puede haber, pero sobre todas las cosas lo que siempre me digo a mi misma cuando voy manejando para evitar el miedo, yo elijo por donde voy, yo elijo la velocidad, yo elijo cuando detenerme son mis decisiones y esa palabra me hacen sentir que tengo el control por lo menos en algo, que nadie más lo tiene que decido por mi, y que si me hago daño es por mi, nadie me puede hacer daño, apesar que solo había oscuridad, la luz y el rugir del motor me dieron la calma y si es un aprendizaje constante donde van apareciendo desafíos.
Pero entendí esto hace un par de noches que tome la moto para ir a casa, sin casco, la única luz era la de la moto, y el viento se sentía mover mi cabello y en mis pensamientos todo lo que he escrito aquí y esa noche logré algo nuevo, vencí un miedo, logré entrar la moto al garaje de la casa, primero la ubique para orillarla pero espere un momento y dije que más da, estoy sola nadie hará las cosas por mi, abrí 2 de las puertas, retrocedi ubicando mejor el vehículo, coloque el primer cambio aceleré y en mis pensamientos fue donde me quedé a mitad de la Lomita me iré para atrás y me voy a caer así que aceleré fuerte y controle con el embrague y lo hice, pensé que sería brusco pero fue suave y delicado.
Ahí entiendo que tal vez mis miedos no sean tan grandes como parece.