Ni hablar. No entré al concurso de Wattys y fue por torpeza mía. No me fijé que el horario era del Este (EDT). Así, en mi óptica, entregué en tiempo y forma, si el tiempo hubiera sido el de México. Terminé de publicar y cerré el proyecto a las 11:30 de México, eso significó casi cuatro horas tarde del horario del Este.
Por algo pasan las cosas y, la verdad, qué bueno que sucedió así. Los últimos capítulos no me dejaron satisfecho, no en sí mismos, sino en relación con el proyecto general del libro y de la saga. Es buen material, pero obedeció en su acomodo a la premura e interés por entrar a un concurso. Yo no soy de esa filosofía, prefiero entregar algo bien hecho o no entregar. El destino quiso que pasara lo segundo.
Por lo mismo anuncio que todos los capítulos los devolveré al estatus de borrador. Lo siento por los seguidores interesados en mi trabajo, pero prefiero seguir tardando un poco más y entregar algo mejor elaborado.
Por lo pronto estoy cambiando radicalmente mi manera de trabajar. La experiencia me permitió notar que mis errores eran de método, más que de estilo. De técnica, más que de arte.
Me tomaré, como antes, todo el tiempo necesario. Desafortunadamente eso incidirá en tardar más en crear una base de lectores. No teniendo tantos, no es un asunto que me preocupe en demasía. Pero acepto sugerencias y comentarios de los poquísimos seguidores o de los lectores esporádicos. Al final siempre queda la salida de desconectarse.
Puedo estar y sentirme decepcionado, pero no derrotado.