---¿Por qué eres tan estúpido? ---. Reclama la pelinaranja, su cara de un tono carmesí y haciendo notar su enojo y vergüenza.
---No lo soy, mi querida, solo estoy probando algo ---. Respondió el chico de pelo marrón, mientras tomaba la mano de la dama y le daba un beso en el torso. Luego, la guió hacia una bonita montaña.
Al llegar a la cima, el contrario se arrodilló.
No para pedir matrimonio, sino para pedir tener esa conexión que tanto adoraban, ese amor tan lindo y sincero. Tal vez era un error, tal vez una equivocación. Pero sentían atracción por el otro.
Ambos estaban enamorados. No era culpa de nadie quererse tanto, el amor nunca será malo. Pero tal vez estaban acelerados.
...
Ahora, Mercurio había tenido una discusión con su querida. Esta terminó llorando. Solo fue porque el de cabellos marrones olvido agregarle azúcar a té de manzanilla.
Este se disculpó múltiples veces, pero Venus se negó a escuchar.
El pelimarrón decidió a buscar el perdón de su Diosa, compro un ramo de rosas y le rogó que fuera a la misma montaña cerca del lago.
Espero horas allí, hasta contemplar el atardecer.
Al ver que Venus no iba a ir. Bajo lentamente, lágrimas formándose en sus ojos decepcionados.
Cuando iba de regreso a su hogar...capto una figura de cabello naranja, besándose con su mejor amigo. Se veía el cariño y amor...aun si ella estaba con otra persona, la seguiría amando.
Tierra lo vio, rápidamente se apartó de Venus, diciendo excusas tontas.
Mercurio no se molestó en escucharlos.
Tal vez solo fue un amor pasajero.
No importa si imagino una vida con ella, no importa si amo toda su belleza, no importa las noches en vela, no importa el amor que le entregó, ni su hermosa adoración.
Solo fue un amor del montón.
...