Escribir es una conversación profunda con nosotros mismos. Las palabras sobre el papel revelan cosas de nosotros. Estas pueden ser buenas o malas. La incomodidad es algo inevitable. Es una consecuencia directa de la exploración de nuestro mundo interior, del análisis que realizamos al día a día.
Escribir nos permite cuestionarnos a nosotros mismos, a las ideas que han forjado nuestra personalidad, a las ideas que damos por sentadas.
Escribir nos permite confrontar el mundo exterior, a nuestros padres, a nuestros líderes y demás.
Escribir es un acto que revoluciona nuestra vida, nos cambia, y, tal vez, nos brinda la oportunidad de hacerlo a un nivel que provoque una transformación en quienes nos rodean.