En noviembre de 2025 fui elegida, junto con algunos compañeros más, para ir a un tipo de campamento que se llamaba Proyecto Ánkyra. Era un espacio para conectar con la gente y hablar sobre qué es lo que está pasando en el mundo, la sociedad, los cambios climáticos y muchas cosas más.
Fue una experiencia inolvidable, porque lloré un montón y pude conectar con mis compañeros de curso. Cambió mi perspectiva sobre ellos. También conocí a otras personas, escuché, vi y lloré por lo que contaban, y entendí el significado que le daban a la palabra “conTRIBUir”.