Cada día te extraño mi amor, aunque no fuiste mi primer bebé yo te ame como si lo fueras, te ame igual que a tus hermanitos y sufrí lo mismo cuando te fuiste. Ya ha pasado 1 semana desde tu partida y aún me duele, cada vez que pienso y veo una foto tuya se me aprieta el pecho y se me cierra la garganta, me duele saber que en tus últimos segundos yo estaba tranquila y hasta feliz, sin saber que mientras yo estaba en otra parte tu estabas llendo al cielo, me duele no saber si sufriste cuando partiste o si solo cerraste tus ojitos para descansar y ya no pudiste despertar... Me duele no haber estado contigo tus últimos momentos, no haberte abrazado más, acariciándote y diciendo lo mucho que te amaba, fuiste quien me salvó hace 3 años cuando yo ya no sabía que hacer y sentía que me ahogaba, fuiste mi salvavidas, pero yo no te pude salvar, eras mi razón para vivir.
Aún sigo pensándote y extrañándote, se que ya no volverás que ya estás en el cielo con tus hermanitos y aún así una parte de mi aún te espera, espera que vuelvas a maullar y ver por la ventana como te gustaba hacer, mi consuelo son solo sueños donde tu aún estás conmigo, dónde aún puedo abrazarte y sentí tu calor, colmarte de amor.
Debo admitir que desde tu partida he estado muy mal, me siento peor físicamente, cada vez me dan más náuseas, ganas de no despertar y simplemente no hacer nada.
Mango, mi amor y mi dulce bebé. Quiero que sepas que te amo y siempre te amare sin importar dónde estés, intentaré seguir por ti, pero espero volvernos a ver pronto... Te amó con todo mi ser.