dejando poemitas…
Hay noches
en las que el silencio pesa más que el mundo,
cuando la habitación se llena
de pensamientos que nadie ve.
La gente cree que la tristeza
es solo llorar un rato,
pero no conocen el cansancio
de existir dentro de tu propia mente.
Es como caminar con un nudo en el pecho,
como gritar bajo el agua
y ver cómo las burbujas
suben sin que nadie escuche.
Algunos esconden el dolor en palabras,
otros en sonrisas aprendidas,
y algunos…
lo escriben en la piel
porque no saben dónde más ponerlo.
Las cicatrices no siempre buscan morir,
a veces solo dicen:
“Estoy aquí,
y no sé cómo seguir.”
La depresión es una sombra paciente,
se sienta contigo en la cama,
te dice que eres poco,
que eres tarde,
que eres nadie.
Y hay días
en los que la idea de desaparecer
parece más ligera
que cargar con todo.
Pero incluso en el borde del abismo
hay algo que resiste.
Una parte diminuta,
casi invisible,
que sigue respirando
aunque duela.
Porque el dolor habla fuerte,
pero no siempre tiene la última palabra.
Y a veces
seguir aquí
un día más
ya es una forma de valentía.