silencio rondaba por la habitación de ambos muchachos, el introvertido se encontraba en un estado de inactividad, admirando con sus orbes oscuro al seguidor fiel del ídol, quien estaba en un estado de relajación. para su vista, esta era una imagen totalmente suave y conmovedora, un rubor crecía en sus mofletes al apreciar tal obra abstracta. — ye .. — lo llamó en el abrazador marco de la afasia, sin deseos de despertarlo. con nerviosismo, extendería su brazo para así con uno de sus temblorosos dedos marcar de caricias la lechosa piel ajena.