—Shh… está bien, Hugo. No tienes que hablar —le susurré, abrazándolo más fuerte pero con cuidado—. Ya entendí. No pasa nada.
Pero él negó con la cabeza, frustrado consigo mismo. Siguió intentando, como si necesitara sacarlo aunque fuera a pedazos:
—Te… te vi… como… como bebé… y tú… tú me… —Otro sollozo fuerte lo interrumpió. Se aferró a mí con más fuerza, escondiendo la cara completamente—. No… no me dejes… pero… pero vete… no sé…
______
bleh (。•̀ᴗ-)