Tengo que confesar que Teppei sería el perfecto sumiso.
No solo en el ámbito sexual, sino también en el día a dia.
Su energía y entusiasmo al contar todo lo que pasó cuando no estaba a tu vista, hace que hasta la experiencia más banal, como haberse puesto nervioso porque alguien lo elogio o decirte lo alegre que se puso tras comer carne porque hace mucho tiempo no lo hacía, se vuelva atrapante y adorable.
Imaginar que, cuando las cosas se ponen turbias o cansadas, siempre busca tu calor corporal porque eso lo hace sentir como el cielo.
Ah, supongo que tengo un grave problema con los pelinegros~