La nostalgia y extrañar deben ser de las peores sensaciones, porque representan todo aquello que no podremos volver a tener, presenciar, admirar, etc. Duelen porque evocan épocas del pasado en que éramos felices o de las que se tiene un buen recuerdo.
Nostalgia por el tiempo perdido. Extrañar es difícil. Es más difícil de explicar. ¿Cómo le explico a alguien que deseo con tanto fervor a quien por hecho no puedo tener al partir de este plano terrenal? Sin embargo, lo recuerdo y ya no es nostalgia, es dolor, tristeza. Tristeza por no haber disfrutado más lo compartido. Tristeza porque jamás voy a volver a verlo, a pesar de que lo necesito tanto.
Llegué a creer que la vida era injusta por arrebatarle todo. Lo sigo creyendo. Le pregunté a Dios muchas veces "¿Por qué?" Y por un instante creí que si le rogaba, iba a devolvermelo, por más que mi cabeza supiera que eso no iba a pasar. Le pedí a Dios consuelo porque es complicado ya no tenerlo y sentirse culpable por no haber podido hacer más. Se que me escuchó, y aún así no me siento en calma, porque es parte del proceso llorar, culparme, rogar por una explicación a lo irreversible. Es parte y si bien lo entiendo, todavía no puedo procesarlo correctamente.
Desde ese día todo parece una fantasía, una desrealización. Hace unos días me desperté creyendo que todo había sido un sueño, que todo estaba bien, y todos estaban felices, pero la realidad es dura, y los sueños lamentablemente están lejos de representarla.