Capítulo 9

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―Ahora los votos, duque Jiang usted primero.

― Con esta mano, yo sostendré tus anhelos, tu copa nunca estará vacía porque yo seré tu vino ―recitó Jiang Cheng ligeramente nervioso, no podía ver el rostro de Wen Ning con claridad, pero podía asegurar que estaba igual de nervioso que él.

―Wen Ning es tu turno.

― Con esta mano, yo sostendré tus anhelos, tu copa nunca estará vacía porque yo seré... ―recitó con suavidad y temor mientras vaciaba el veneno en la copa.

―Yo seré tu vino ―completó el mayor llevándose a los labios la copa con el mortal liquido dentro.

― ¿A-Ning eres tú? ―gritó Wen Qing con la voz temblorosa provocando que la atención de todo se dirigiera hacia ella, incluso Jiang Cheng dejó de lado aquel cáliz y se giró para ver a la mujer.

La mirada de Wen Ning que hacía unos segundos estaba puesta sobre Jiang Cheng pronto se desvió en dirección a una de las columnas de la iglesia, en ese momento sintió como si algo dentro de él pesara ―¿Jie jie? ―respondió confundido y en shock, la mujer era su hermana, tal vez la imagen de su rostro había sido borrosa todo este tiempo, pero aquella voz jamás podría olvidarla así que se apresuró para reunirse con ella.

―A-Ning... hermanito...didi ¿Dónde has estado todos estos años? ¿Por qué me abandonaste? ¿te encuentras bien? ―con un nudo en la garganta abrazó a su hermanito, tenerlo entre sus brazos confirmó que la escena era real y que no era uno más de sus sueños, había recuperado su vida, necesitaba verlo a los ojos para que su alma regresara a su cuerpo, pero en cuanto levantó el velo lo que estaba oculto detrás de este solo rompió su corazón ―E-esto no es verdad... No, no puede ser cierto ―no podía creerlo, se negaba a creer lo que tenía enfrente, su hermanito no podía estar muerto.

―A-Jie... perdóname por dejarte, nunca quise hacerlo, pero me arrebataron mi vida y con ella la tuya, lamento abandonarte sin razón, perdón... he vivido aterrado por el hecho de no volver a tu lado, no hubo un día en el cual no pensara en ti y en lo mucho que deseaba volver a estar contigo. ―las lágrimas inundaban aquellos bellos orbes color plata y se deslizaban por sus mejillas, sostenía con fuerza a su hermana negándose a dejarla.

― ¿Quién te hizo esto? ¿Quién te alejó de mí? ―sollozó la mayor también aferrada a su hermanito.

―Oh, que enternecedora escena, las bodas y sus discursos siempre me hacen llorar. Los hermanos se reencuentran después de tanto tiempo, pero olvidas que te has casado conmigo y que no me iré sin ti, Wen Qing ―manifestó Wen Ruohan mientras tomaba a la mujer entre sus brazos obligándola a separarse de su hermano quien lo miraba atónito.

― ¿Tú? ―sus pupilas se contrajeron al escuchar aquella voz, el miedo y furia  gobernaron sus pensamientos.

―Veo que has vuelto, A-Ning ―respondió el mayor con una sonrisa ladina en su rostro.

― ¿E-eres tú?

―La última vez que nos vimos tu estabas...

―Muerto...

Los presentes estaban conmocionados por tales palabras que no pudieron evitar murmurar entre ellos dejando ver su asombros, aquellos cadáveres que conocían a Wen Ning no se quedaron indiferentes así que se levantaron de sus asientos y comenzaron a acorralarlos, Wen Ruohan notó su desventaja y sacó una espada del pecho de un cadáver amenazando con ella a Wen Qing quien trataba de librarse con desesperación.

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