Capitulo 6: Hola.

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-Finalmente llegue a Mónaco, carajo, el viaje fue un poco largo.

-Grmmm.

-Hmmm primero voy a buscar algo de comer.

Athanasia cuando estaba en el avión se olvidó completamente de comer, tenía demasiado sueño como para pensar en eso, sin embargo fue su error.

Ahora su estómago pedía a gritos una comida.

Ella finalmente llegó a un restaurante y pidió cualquier cosa, debido a cómo vivió no podía ser exigente con la comida.

Finalmente terminó de comer y se fue.

Con el GPS busco el lugar donde vivían sus "abuelos" y finalmente llegó.

-Disculpe, podría hablar con la señora Carolina Valaak de Shiodonna.

-Ella no tiene visitas hoy, ahora adiós.

-Necesito hablar con ella y la puedo esperar todo el tiempo.

-Maldita mocosa, ya te dijimos que no.

-Me da igual.

Pronto el guardia empezó a gritar más y más fuerte, haciendo que las sirvientas se juntaran y llamarán más la atención.

-¿Qué ocurre afuera?

-Mi señora, parece que están causando un alboroto.

-Por Dios, ¿Uno nunca puede estar tranquila un día?

-Vamos en este instante, antes de que Gabriel despierte.

Y así fue como ella salió y camino hasta donde estaba toda la servidumbre y está al verla se asustaron y abrieron un camino, mientras que otras corrían espantadas.

-¿Quién eres tú?

-Hmmm

Athanasia no respondió, simplemente se acercó a ella y los guardias la apuntaron con varias armas.

-¡¿Qué demonios ocurre aquí?!

-No es nada Gabriel.

-Hmmm, supongo que ustedes son la señora Carolina y el señor Gabriel Valaak de Shiodonna.

-¿Si y que? ¿Tu quién demonios eres?

-Tranquilo señor Gabriel, yo solo soy la hija de Diana Valaak de Shiodonna.

-Eso no es cierto, según nos informaron su hija y ella habían muerto....

-Hmmm, supongo que no me creen.

Athanasia se sacó su peluca, mostrando una hermosa cabellera rubia y se quitó las ropas que llevaba al rededor, haciéndola parecer gorda, cuando ella no lo era.

Aprovecho y también se quitó los lentes de contacto y se mostró cual era.

-Tu....

-Di..Diana.

-Diana, mi niña.

La señora Carolina empezó a llorar y hasta se tuvo que sostener de su marido el señor Gabriel.

-Como dije, no soy ella, soy Athanasia.

-Supongo que en este momento digo Hola.

Y finalmente Athanasia mostró una sonrisa.

Era tiempo de que hablaran y con una mirada Gabriel hizo que bajarán armas y que Athanasia entrará a la casa, a su casa ahora.

Una hija en el olvido.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora