Sasuke suspiró escéptico y escaneó el lugar como si tuviera miedo de que alguien lo viera entrar.
Por un momento, Sasuke se preguntó si lo que decía Naruto era cierto. Porque, siendo honesto, era difícil creer que alguien decidiera mover toda su vida por un simple restaurante de ramen. O al menos, eso es lo que pensaría cualquiera con algo de lógica.
Y si fuera el caso...
—¿Te quedarás ahí parado o entrarás? Bloqueas la puerta a los clientes —la voz grave del que parecía ser el dueño del local interrumpió sus pensamientos.
Sasuke relajó el rostro; no quería parecer el tipo gruñón del lugar. Sólo sentía demasiada curiosidad, además de una incredulidad que le recorría la sangre con desgano. ¿Alguien podía moverse de un lado a otro por un poco de ramen?
Asintió y se sentó en la barra. No le interesaba buscar una mesa más al fondo... tampoco quería exponerse a las miradas ajenas, como si su soledad estuviera en exhibición. Fingió revisar el menú, le dio un vistazo rápido y pidió un tazón de ramen sencillo, sin añadidos.
Se deshizo de su rígida postura y suspiró. No le gustaba el ramen.
Absolutamente no, pero ahí estaba, a punto de comerlo por culpa de un desconocido.
Echó un vistazo al pequeño local y le sorprendió la cantidad de gente en una tarde entre semana. Quizás se debía a la zona; después de todo, el mercado de mariscos atraía a muchos. Por eso mismo, Sasuke optó por el transporte público, ya tenía planeado su viaje a Ichiraku y no quería perder tiempo buscando dónde estacionar su camioneta.
El sitio tenía una ubicación casi perfecta para generar ingresos y prestigio dentro del pequeño pueblo.
Pero la sola idea de atravesar aquel mercado tan concurrido le resultaba molesta y agotadora en partes iguales. Como si un abuelo gruñón hubiera tomado control de su cuerpo... y él lo sabía. Quizás envejeció demasiado rápido.
¿Traumas de la niñez? ¿El trabajo ? O tal vez la culpa era de su yo en una vida pasada.
Lo pensó un rato más, y casi de forma inconsciente curvó los labios en una sonrisa. Tal vez fue un rarito obsesionado con la sed de venganza y el poder.
—Aquí tienes —una chica de sonrisa amable dejó el tazón frente a él.
El vapor caliente le golpeó el rostro. No quería admitirlo, pero el aroma y el brillo del caldo hicieron que su estómago rugiera sin disimulo.
Por un momento, le convenció la idea de que alguien podía hacer las maletas e irse de casa sólo por culpa de su restaurante favorito.
—Gracias.
Tomó algunos fideos con los palillos, los remojó en el miso e incluso los olió antes de probarlos. No estaba seguro de por qué, pero ese primer bocado le supo a lo mejor que había comido en mucho tiempo... quizás porque rara vez probaba comida casera.
Realmente lo estaba disfrutando. Tal vez debería agradecerle a Naruto después.
—¡Sasuke!
Se quedó inmóvil. Toda la comodidad que había logrado reunir desapareció de golpe.
Sintió unas palmaditas en la espalda antes de que una sonrisa familiar apareciera en su campo de visión.
—Suigetsu.
La rigidez recorrió su cuerpo en cuestión de segundos, sabía que su expresión no mostraba más que desagrado, pero tampoco lograba proyectarlo del todo. Al parecer, tenía una habilidad natural para mantener esa misma mueca de labios rectos y ojos aburridos las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana.
ESTÁS LEYENDO
Sunflower | SasuNaru
FanfictionSasuke Uchiha es un monótono oficinista que no tiene tiempo para nada más que trabajar. Y en uno de sus tantos días grises, termina conociendo a Naruto Uzumaki. Accidentalmente.
