EL VERANO DEL 15

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El pasear por esa calle, cuidando cada momento como si fuese el último, aspirando ese aire húmedo de aquel lugar tan maravilloso. La montaña y el sonido de los grillos yacían en un fuerte sentimiento de libertad, allí, en aquella pedanía, se engendró mi persona, la educación y el fanatismo por cada acto de ocio que hoy disfruto, esa tierra áspera de la sierra de Murcia, me demostraba que había vivido para amar el campo más que a mi vida.
Los pequeños ratos solo con el balón roto y las zapatillas del año 83, chutando a la pared, dibujada con dos piedras, creyendo que era aquel futbolista que me firmó la camiseta.
Los pequeños ratos acompañado de mi familia, donde te hacían el bocadillo más grande de la tienda, ese jamón serrano cortado a láminas, con ese aceite, ese primer bocado que sabías que nunca iba a ser el mismo.
Esas risas a las 04:00 de la madrugada, el dolor de barriga mientras que no podías vocalizar ni una misera palabra.
Este es un resumen de mi pequeño verano del 15, donde supe por primera vez que la vida iba mucho más allá que pagar una casa, o vivir para trabajar, la vida tiene esos pequeños ratos que te hacen amar lo verdaderamente bonito, como esta pedanía.

EL CAMINO HACIA LA PAZDonde viven las historias. Descúbrelo ahora