Sin fin.

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Edward siempre tuvo ese afecto por su amada, podría estar con cualquiera, pero su mente estaría con ella; él solo quería estar acompañado, la soledad no formaba parte de sus días, llenar ese vacío que estaba presente en su pecho; él amaba, pero no era correspondido.

Por otro lado estaba Magda, criatura que deseaba ser querida, abandonada por todos, pisoteada por pocos, tenía construido su fortaleza, hasta que llegó él, todo lo armado, estaba siendo agrietado, herida tras herida, lágrima tras sangre, él no la notaba, en realidad no se daba cuenta que ella lo amaba, él la dañaba nombrando a su amada; a ella no le quedó más remedio que ser su amiga, había logrado olvidarlo, o eso creía ella. 

Cuando Edward consiguió novia, el mundo de Magda se vino abajo; él realmente la quería, su novia era amiga de ella, a él le brillaban los ojos con solo escuchar su nombre, a ella le hubiera gustado ser la razón, ella solo observaba como él quedaba cada vez más encariñado, ; todo parecía haber cobrado esperanza.

Como era  de esperar, Edward no podía estar solo, así que se empeño en observar a las demás, menos a Magda, él disfrutaba salir a caminar en compañia de ella, pero los comentarios que él daba sobre los demás cuerpos de las muchachas, la dañaban, la hacían sentir poca cosa, él podía notar cuando una niña gustaba de él; era un casanova de primera, no tenía miedo a ser rechazado, aprovechaba al máximo sus conquistas, una vez que se perdía la luz, él las dejaba, pero no con el corazón destruido, sino con un lindo recuerdo. 

 

¿No es así como se siente el amor?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora