Aquellos besos que son clavos
que acribillan mi alma;
Que me tienen condenada;
Detiene en mente y corazón;
En tú hoguera que me quema mí corazón;
Mí cuerpo que recluye mi pensamiento;
Tú hoguera que me realicé;
Dónde has sometido tú voluntad;
Dónde el fuego de tú amor me ciñe;
Hoguera de ternura y libídine dónde mí sano juicio me entrega;
Dónde me haces perder la cordura entregarme a la locura;
Dónde mi libertad queda en tus manos al igual que mí mente, instinto y cuerpo.
