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-Chanell ven aquí.- pide la maestra a la niña que se esconde bajo la mesa.
-No quiero, todos se reirán de mi.
-Nadie se va a reír de ti ¿por qué harían eso, dulzura?
-Porque mi nariz esta brillando y no puedo apagarla- dice con su vocecita inocente y quebrada.
-Ven aquí y déjame ver, nadie se va a burlar de ti.
La pequeña sale a gatas hacía donde se supone esta su maestra, pero en cuanto alza la cabeza se encuentra con los rostros burlones de sus compañeros, todos la señalan mientras cantan la canción de Rodolfo el reno con tono macabro.
-¡No más!- comienza a decir con las mejillas encharcadas por las lágrimas-¡Por favor no más!- tapa sus oídos mientras se acurruca en el suelo-¡Mami ven por favor! ¡Mami!- Repite con desesperacion- ¡Mami! ¡Mami! ¡Ma...
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-mi!... ¡Mami!... ¡Mamááá!- abre los ojos súbitamente, su frente esta cubierta por una fina capa de sudor y su respiración se encuentra agitada a tal punto que su pecho sube y baja con brusquedad.
-¡¿Estas bien?!- entra su madre alterada a la habitación- ¡¿cariño, estas bien?!- le toca el rostro repetidamente con preocupación.
-Sí, estoy bien...- dice con la voz un poco quebrada mientras se incorpora.
-¡¿Estás segura?!- su madre sigue examinandola con preocupación.
-Sí ma, ya, tranquila...- dice, retirándole las manos de su rostro con suavidad- solo... fue un mal sueño- sonríe cansadamente.
-Pero estas sudando, debes tener fiebre y si mejor...- se interrumpe al ver la cara de suplica que pone su hija para que no haga un drama de la situación- Está bien, está bien- levanta las manos- ¿necesitas algo? ¿tal vez un vaso con agua?- intenta hablar un poco mas calmada, pero aun es notable su preocupación.
-No, tranquila... parece que ya vas de salida de todos modos- dice ella, notando que su madre lleva un traje elegante, de los que suele usar cuando va a trabajar.
-De hecho estaba preparando el desayuno para ambas, ya sabes que no me gusta irme sin alimentar a mi bebé- bromea dulcemente apretando suavemente una de sus mejillas.
-Ya no soy un bebé.
-Tu siempre vas a ser mi bebé.
-¿Aunque tenga 80?
-Aunque tuvieras docientos y toda la piel se te estuviera cayendo seguirías siendo mi bebé.
-Bien. Aunque eso es asqueroso- ambas rien.
Chanell había estado teniendo pesadillas últimamente con cosas relacionadas a su pasado, no le había contado nada a sus padres porque no pretendía darle importancia al asunto y sabia que su madre se preocuparía mas de la cuenta. "No es nada Chanell, solo estas cansada" se dice así misma internamente para tranquilizarse un poco, mientras baja las escaleras tras su madre para tomar el desayuno.
-¿Y hoy no tienes clase?- pregunta Harriet batiendo un par de huevos en la cacerola.
-Nop- responde la chica mientras busca en la nevera su jugo de naranja- el profesor está enfermo y nos mandó un correo a todos diciendo que hoy no iría.
-Que bien por ti hija, ¿qué harás entonces en tu día libre?- dice con tono divertido. Harriet aún está un poco preocupada por su hija, pero trata de restarle importancia al asunto por el bien de Chanell.
- No lo sé, y la verdad no es ni tan libre a las tres debo ir a la agencia, hoy me asignarán un nuevo estudiante- dice esto último recuperando un poco la emoción.
