– ¿Estás seguro de que quieres participar? Sabes perfectamente lo peligroso que es.
– Por favor, papá... Quiero que veas que soy digno de mi puesto, que puedo conseguir las cosas si me esfuerzo. No tendrás ni que hacer nada, te lo aseguro, todo va a salir a pedir de boca.
Lo único que pudo escucharse al terminar de hablar fue un suspiro y el largo silencio que le siguió, no parecía haber respuesta alguna.
– Por favor...
– Tú serás el responsable de todo lo que pase, creo que eres lo suficientemente espabilado como para saberlo.
– Gracias papá, te prometo que todo saldrá bien.
– Ya... Si has terminado puedes marcharte...
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."La sensación de saber que has dormido bien, esa que te obliga indirectamente a despertarte lentamente aunque tú le pidas a tu cuerpo cinco minutos más...".
Hasta durmiendo, la cabeza del Filósofo Definitivo no paraba de dar vueltas y de comentar cada situación, le estaba costando bastante despertar como solía pasarle. Lo intentó varias veces en las que volvía a caer dormido en la cama, hasta que se dijo a sí mismo: "ésta es".– ¿E-eh...? – Murmuró el chico mientras se frotaba los ojos, esa habitación no parecía la suya propia, en la que había dormido siempre, ¿dónde diablos se encontraba?
Bajó de la cama observando aquellas paredes con nerviosismo, tratando de recordar qué podría haber pasado para que esa noche la pasara fuera.
"Tranquilo Hugo, piensa, a lo mejor te invitaron a dormir... No, nunca nadie ha hecho eso...".
Debatía consigo a la vez que comprobaba qué llevaba encima; no descartaba el secuestro, lo que lo ponía aún más nervioso, pero estaba seguro de que él no había dejado su casa en ningún momento.Exploró la habitación algo encogido del miedo para encontrar que no había nada raro, sólo un dormitorio normal y corriente con baño propio.
– Parece la habitación de un hotel... ¿Y qué hago yo en un hotel? – Dijo en voz alta, terminando de comprobar que no hubiese nada raro.
Abrió la puerta hacia el exterior, viendo un extenso pasillo lleno de puertas con placas identificatorias, estaba claro, eran más habitaciones.
Anduvo por el pasillo hasta que una voz femenina bastante amigable le llamó por detrás.– ¡Hola!
– ¡H-hola! – Respondió tras girarse y descubrir que la voz era de una chica rubia que estaba saliendo de la habitación siguiente a la suya.
– Me llamo Rina Sasaki, ¿y tú? – La joven sonrió ampliamente.
– Hugo, Hugo Martínez. Encantado. – Le sonrió de vuelta, agradecido de encontrar a alguien por aquel lugar.
– Tienes nombre extranjero, ¡qué guay!
– ¿Extranjero? – Preguntó algo extrañado, aunque aquella sonrisa le reconfortaba de alguna manera.
– Estamos en Japón, ¿no? No suenas muy japonés.
– ¿Japón...?
– Claro, ¿las invitaciones han llegado a más partes del mundo?
– ¿Invitaciones...?
En ese momento algo le vino a la mente, sí que recordaba haber leído una invitación la noche anterior, recordaba el contenido de la carta que decía:
"Estimado Hugo Martínez.
Nos complace comunicarle que ha sido admitido en la nueva Academia Kibougamine para estudiantes definitivos como Filósofo Definitivo por destacar en dicha rama."
Recordaba también que la carta hablaba sobre cómo se le había elegido, los requisitos que cumplía y varias cosas más.
– Sí, recuerdo la invitación, pero yo estaba en mi casa, en España.
– ¡Oh, España es muy bonita! Supongo que tendrás un buen jet lag encima, a mí también me suele pasar cuando viajo.
– Claro, em... Rina, ¿cierto? Esto... ¿Has visto a alguien más?
– Aparte de tí, nop. – Se quedó sonriente como si nada, parecía ser la felicidad hecha humana.
– Vaaale... Entonces creo que lo mejor sería explorar un poco el sitio hasta que encontremos a alguien.
– ¡Claro! ¡Y soy la Exploradora Definitiva, por cierto!
– Yo el Filósofo Definitivo. – Le devolvió la sonrisa mientras empezaba a caminar por el pasillo.
Tras un rato en el que intercambiaron anécdotas sobre sus talentos gracias a la insistencia de la chica, llegaron a la entrada principal, en la que se escuchaba bastante jaleo. Se apresuraron en llegar para encontrarse con un grupo de chicos y chicas hablando allí, sin haberse percatado de la llegada de los dos.
– Es un sitio bastante bonito, se nota que es de nuestro nivel. – Decía una chica del grupo.
– Seguro que esto es cosa de los reptilianos, hazme caso hermano. – Comentaba otro chico a un lado.
Poco a poco, fueron acercándose al grupo con la intención de presentarse a toda esa gente que parecían ser sus compañeros de clase por lo que su intuición le decía. No recordaba cómo había llegado allí dentro, sólo tenía constancia de esa carta de invitación. ¿Cómo había viajado desde España hasta Japón en una noche? ¿Era verdad que aquello era una academia para jóvenes con talentos? Necesitaba respuestas a todas las preguntas que su mente hacía, y cada vez eran más y más mientras se cohibía en el grupo. Finalmente un escalofrío recorrió su espalda al sentir que una mano se posaba en su hombro desde atrás.
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Danganronpa: Horizons of Despair
Mystery / ThrillerHugo despierta encerrado en un castillo japonés junto a un grupo de chicos y chicas que parecen estar en su misma situación. Más tarde son informados de que deben matar a sus compañeros para salir de allí. Hugo se marca un objetivo, salir de allí co...