Pov. Ronnie

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Betty y yo salimos del auditorio después de cambiarnos y de una sesión de besos y mimos en su camerino. Íbamos abrazadas, ya que hacía un poco de frío en el aparcamiento del instituto, cuando nos chocamos de lleno con la señora Cooper, que esperaba a Betts con los brazos cruzados a la altura del pecho y un semblante que me dedicaba de todo menos palabras amables.
Nada más verla Betty se aferró a mi cintura con más fuerza y escondió su cabeza en mi pecho. Había empezado a temblar, y yo sospechaba que era lo único que la mantenía en pie.
La señora Cooper le había prohibido a su hija dirigirme la palabra, pero obviamente Betty no le había echo ningún caso. Kevin nos encubría algunas tardes diciendo que Betty estaba estudiando en su casa, para que ella se escapara conmigo al cine o al río Sweetwater. Pero esa noche no había escusas, nos había pillado de lleno y teníamos que enfrentarnos a ella. O más bien tenía, ya que mi novia en su estado de profundo pánico apenas susurraba mi nombre mientras yo le acariciaba su sedoso cabello rubio, que rara vez llevaba suelto, pero al que yo había librado de su coleta minutos atrás.
-¡Elizabeth Cooper, alejate de esa pervertida ninfómana que intenta corromperte ahora mismo!

Betty temblaba cada vez más.

-¡No! ¡ELLA ESTA CONMIGO, Y SI NO LO ACEPTA LARGUESE! ¡NOSOTRAS NO TENEMOS LA CULPA DE QUE SEA UNA MUJER ANTICUADA QUE NO SOPORTA VER FELIZ A SU HIJA!

-¡BETTY, O TE VIENES CONMIGO A CASA AHORA MISMO O NO VUELVES NUNCA! Tu decides.- Dijo las últimas palabras con aires de superioridad, pensando que Betty se iría con ella al instante.

Pero lo único que pasó fue que ella intensificó aún más su agarre a mi cintura, si eso era posible, y empezó a sollozar en mi pecho, mojándolo con sus lágrimas. Yo la abracé de forma protectora y la conducí hasta mi coche.

Nos sentamos juntas en el asiento de atrás, ella con la cabeza inmersa en mi regazo y tumbada mientras que yo le seguía acariciando el pelo para intentar tranquilizarla y poder ir a mi casa.

Al llegar mis padres nos vieron recorrer el salón rumbo a mi cuarto, pero al ver el estado de Betty no dijeron nada.

Estuvo toda la noche llorando, y yo la acompañé en silencio, con caricias y besos en su pelo, su frente y sus mejillas, que tenían un sabor salado debido a las lágrimas. Odiaba verla así, y en ese momento me juré que haría lo posible por qué mi princesa no volviera a sufrir por nadie.
Porque la amaba tanto que verla derramar lágrimas de tal profunda tristeza me rompió el alma en pedazos que solo sus sonrisas y sus besos podrían volver a juntar.

Holiii
Siento tardar tanto en actualizar, pero el instituto absorbe mucho tiempo.
Bueno, espero que os guste y que comentéis que os parece.
Me encanta leer vuestros comentarios!!😁💗

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