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Amaneció nuevamente, los rayos de sol chocaban con la ventana de un chico rubio.

Se movía lentamente, despertando lentamente a su cuerpo, frotó sus pequeños ojos para ya después abrirlos.

-¿Ya amaneciste? Te estabas tardando, llevo esperando toda la noche a que despiertes.- dijo sin esperar respuesta alguna.

-¿Qué te apetece hacer hoy? ¿Quieres que tu día sea un infierno como todos los demás o tener uno tranquilo después de tanto tiempo?- volvió a hablar, esperando los mismos resultados.

-Te ves tan bonito recién levantado, con tu cara demarcada e hinchada de a ver llorado, ¿puedes dejar de llorar por una noche? Es molesto.

El pequeño chico rubio, se levantó sin más, dirigiéndose a la cocina de su hogar, mientras un chico pálido, pelo oscuro seguía sus pasos muy silenciosamente, como si de un fantasma se tratará.

Jimin, ese chico rubio y bonito, abrió uno de los armarios de la cocina, para sacar una taza, se disponía a sacar una, pero otra le llamó la atención, agarrando esa en lugar de una cualquiera.

Se oyó un suspiro, proveniente de él, sus recuerdos le lastiman de una forma desgarradora y dolorosa. Sacudió su cabeza reaccionando de nuevo, dejó la taza y agarró otra cualquiera.

-Oye, ¿por qué la cambias? Me gustaba-

El pequeño chico preparó un café, una vez listo, se sentó en una pequeña mesa que había en la cocina, esperando a algo o alguién.

El pelinegro se sentó enfrente suya, viendo como da sorbos a su café -deja de esperar, no sé a quien esperas o buscas, pero ríndete, no aparecerá por más que esperes.-

El contrario tan solo siguió tomando de su café, estaba cansado, deprimido, el no quería seguir con nada más.

El timbre de la casa sonó, distrayendo al rubio de sus pensamientos y de su tarea de terminar el café.

-Ve a abrir- ríe en un tono bajo -porque yo no puedo- vuelve a reír de su propia broma, la cuál es el único que la ha escuchado.

Jimin se levantó y con algo de prisa se dirigió a la puerta, para abrirla y encontrarse con Jungkook y Namjoon.

-Oh, hola chicos.. ¿Qué os trae por aquí?-

-¿A caso no podemos visitarte? Hemos venido a pasar el día contigo.- contestó Jungkook con una sonrisa en su rostro.

-No tengo muchas ganas hoy- dice apenado, no le gustaba rechazar a sus amigos, en cambio, les dejó pasar de todas maneras.

-Pon un pequeño esfuerzo, queremos distraer a tu mente para que dejes de darle vueltas al asunto- habló esta vez el mayor de los tres.

-Pero.. -

-Ni peros ni peras, vamos a hacer que este sea un gran día para ti.-

El más bajito sonrió leve, adoraba a sus amigos, sin ellos no podría continuar su vida.

-¿Dónde está Tae?-

-Siempre esta ocupado, que más da donde este.-

-Está con sus padres, me dijo que vendría más tarde, tu ve vistiendote mientras tanto, te esperamos aquí- respondió Jeon en lugar de la respuesta borde que daría siempre Yoongi.

Jimin asiente dirigiéndose a su cuarto.

-Que pesados que sois, ¿no veis que quiere sufrir solo?-

Namjoon mira a Jungkook para hablar entre ellos dos.

-Sigue como el primer día, claramente lo oculta, pero sigue igual- dice en un suspiro el castaño.

Jeon asiente levemente -¿pero que hacemos? Yo no sé como ayudarle, solo puedo venir y distraerle de la realidad.-

-¿Qué? ¿Por qué hay necesidad de apartar la realidad?-

-Haremos lo que podamos.-



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𝙼𝚒𝚎𝚍𝚘 𝚊 𝚕𝚊 𝚖𝚞𝚎𝚛𝚝𝚎Donde viven las historias. Descúbrelo ahora