segunda carta

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Dios no lo puedo creer, llegue antes a la cafetería por qué salí temprano de la escuela y así obtendría dinero extra por las horas, apenas estaba preparandome cuando tu llegaste, eras el único cliente, con un rostro serio te acercaste y pediste que te atendiera rápido.

Quise reprenderte por tu comportamiento nada agradable, pero me abstuve, si lo hacia el dueño me regañaria por tratar mal a un cliente y no me daría mi paga completa, yo rente necesito ese dinero, mi hermanito está por salir del preescolar, necesita entrar a una buena escuela.

Me pediste lo mismo que ayer, sonriendo asentí y camine a preparartelo, pero me sentía nervioso, tú no dejabas de mirarme, cada cosa que hacia sentía tus ojos tras mi espalda ¿Acaso ya me reconociste?.

Mis esperanzas se fueron por un caño cuando tú simplemente abriste tus labios para decirme algo muy feo "realmente tu jefe te deja venir a trabajar con esa ropa tan desgastada? Pareces vagabundo" yo solo te sonreí apenado, no era mi intensión que me vieses en ese estado, pero tuve que vender toda mi ropa, zapatos y cosas en general para poder ayudar a mi madre a pagar los gastos de la casa

"No puedo costear algo más, joven, mi salario está destinado a mi familia, no a mi" fue lo único que pude contestarte mientras te entregaba el café y observaba tu sonrisa burlesca, escuché tu risa y mis ojos comenzaron a picar

"Realmente me da asco la gente como tú, deberían simplemente dejarse morir en lugar de seguir sufriendo en este mundo, por qué no simplemente mueres?" Baje la mirada y mordí mi labio inferior, realmente no tienes la culpa, se que tus padres te hicieron así, tú no eres así, yo conocí a un Riki diferente....conocí tu verdadero lado

"No puedo morir cuando apenas he empezado a vivir, la vida es maravillosa como para irme tan rápido" conteste mientras me entregabas un billete pero no lo tome, te sonreí y de mi bolsillo saque una pequeña bolsita rosa de tela en la que había guardado todo el cambio del café de ayer y te la entregué

"Este es el cambio de ayer joven, se fue muy rápido y no pude devolverselo" intenté sonreír, no quería que me vieses afectado, cuando eras pequeño llorabas a mares cuando yo tenía los ojos rojos, me preguntó si aún sigo causando el mismo efecto...me aventaste el billete directo a la cara haciéndome bajar la cabeza

"Qudatelo, igual que este, no es más que una limosna, deberías estar agradecido, anda ve a la tienda para pobres y compra algo que se vea mejor que lo que traes puesto" dijiste antes de salir, en la puerta acomodarse tu chaqueta y te fuiste tomando el café, el gerente vino hacia mí y le sonreí para tranquilizarlo aunque por dentro estaba hecho pedazos, me dijo que si seguías molestándome iba a prohibirte la entrada, pero yo no quería eso

A pesar de todo quiero seguir viéndote

cartas al viento- SunkiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora