Y llegaste tú

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Evan había trabajado muy duro últimamente, soportaba a su jefa que era una tirana y a sus compañeros, pero era la única opción estable que había conseguido en esa ciudad, sin embargo ya no importaba lo que tuviese que soportar, solo un año más y por fin habría reunido el dinero suficiente para irse de aquel lugar. 

El no era un hombre guapo ni un galán, simplemente alguien común y corriente. Su vida la había dedicado a trabajar, no había hecho amistades desde que llegó a ese lugar y los únicos amigos eran de su ciudad natal pero perdió contacto al irse de ahí, se consideraba un ingrato y tal vez era mejor así. El no necesitaba hacer lazos con alguien. 

Tal vez su vida era estable pero aun así no podía evitar mirar un poco al pasado y cuestionarse si tal vez hubiese tomado alguna decisión distinta para estar mejor en su presente pero rápidamente salia de esos pensamientos. Ya no importaba, solo faltaba un poco más y se iria, asi lo habia planeado.

A pesar de los malos momentos en su trabajo consideraba no entrar en conflictos, sus compañeros le tenian envidia al ser un buen elemento en aquella empresa, y su jefa le hacia la vida imposible, sabia que estaba siendo explotado en aquel lugar pero a el no le importaba, ya solo estaría por poco tiempo en ese trabajo y dejaría todo.

Al medio dia el salia en su pequeño automovil azul, lo adoraba ya que con efuerzo lo habia conseguido. Era su primer auto. 

Cuando manejaba amaba hacerlo, era su escape a tanto estres, le gustaba ir a muchas partes de la ciudad, visitaba parques, ferias y lugares hermosos que transmitian tranquilidad. Le gustaba admirar aquellos  lugares para no pensar en nada. Era feliz así.

Siempre repetía esa rutina a su hora libre y en la hora de salida del trabajo antes de ir a su hogar. Pero todo eso cambiaría.

Fue un viernes a medio día, había sido una semana larga para Evan, pero por fin había llegado su día favorito libre de todo. Recorrió con su automóvil partes de la ciudad, era un hermoso día y disfrutaba del paisaje, estaba pasando cerca de un instituto y al lado había un hermoso parque. Se detuvo unos momentos y observo a aquellos estudiantes de secundaria, le recordaban a esa época en su vida, sin duda le causaba nostalgia, por momentos se arrepentía de haber sido un ingrato y dejar a aquellas amistades. Por momentos observó a lo lejos a una chica bastante hermosa que resaltaba entre la multitud, tenía un paquete con un listón, era un regalo. De seguro era para su novio o algún enamorado, y a su mente llegaron recuerdos, recuerdos que por momentos lo hacían reflexionar de lo que hubiese pasado si hubiera aceptado a alguna de sus pocas enamoradas que había tenido pero que por dedicarse a sus estudios no se permitió eso.
Ya no importaba, eso no había sido para el.
Momentos después salió del auto a admirar a aquel bello parque de aquel lugar, le inspiraba tranquilidad. Compró un refresco y saco de su bolsillo un folleto. Sonrió al tenerlo por fin en sus manos. Mientras bebía de su refresco admiraba la pequeña cabaña que se encontraba impresa, en un poblado boscoso y donde se veía nieve. Un lugar sin duda hermoso y tranquilo. No podía ocultar su felicidad, aquella propiedad era la que había elegido para pasar el resto de su vida.
De repente en ese instante sintió una extraña sensación y sin mas decidió mirar a aquel instituto y ahí estaba ella, aquella chica hermosa lo observaba fijamente con aquellos bonitos ojos felinos, sus miradas se encontraron y después de unos segundos aquella chica le sonrió a lo lejos, acción que hizo que el inmediatamente desviara la mirada a otro lado.
Que había sido eso? Se preguntó el.
Terminó su refresco y guardo su folleto entrando al auto, aquello fue extraño y curioso pero le causó gracia. Sin duda era algo sin importancia que en instantes olvidaría.

Que tan equivocado estaba.






Un Amor InesperadoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora