Dos meses después...
Rubius PV.
Abro mis ojos poco a poco, y me encuentro en una sala oscura, con una luz roja encima de mi cabeza con un dibujo de una cruz de emergencia. Cuando me acostumbro a la oscuridad, miro a mis alrededores, hay una camilla a unos pasos de mi vacía, y al final dos puertas, una tiene un dibujo de un váter, la otra tiene dos ventanas borrosas, son rectangulares y primas. Al lado de esa puerta hay como un especie de cajones, y más para la derecha un armario, arriba colgando, hay una pequeña televisión. Aunque ahora no pueda confirmarlo del todo, deduzco que me encuentro en una habitación de un hospital, pero ¿que hago yo aquí?
Miro a mi derecha y encuentro una revista, todo esta en inglés ¿inglés? ¿donde estoy? Si eso esta en inglés es que no estoy en España, entonces ¿como he llegado aquí? ¿Tan malo fue lo que me pasó que me trasladaron a EE.UU?
Siento un movimiento a mi izquierda, y me giro para mirar que ha sido eso. Una chica duerme a mi lado en una silla, tiene la cabeza apoyada en un trozo de mi camilla y todo su cuerpo esta doblado hacía la derecha de una forma algo incómoda, le dolerá la espalda mañana. Me fijo en ella, no logro ver su cara ya que su pelo la tapa, pero logro ver su hombro, se le marcan los huesos en la piel, con eso deduzco que lleva tiempo sin comer o es drogadicta. Siento un apretón en mi mano, y sigo su brazo hasta su mano que tiene agarrada la mía, tiene entrelazados nuestros dedos y me tiene agarrado con poca fuerza, ya que duerme. ¿Porque ella está así conmigo? En otras ocasiones me sentiría incómodo por esto, pues que yo recuerde con las chicas que he estado desaparecían y no llegábamos a más, no quería llegar a más con unas interesadas y me incomodaba. Pero con está chica de aquí no sentía eso, pero no podía sentirme del todo cómodo, porque al fin y al cabo. No se quién es. La sigo observando dormir, algo que me parece entretenido ya que observo así como es. Esta delgada, la ropa que usa le va grande, y no es de chica. La camiseta se de quién es. Pero no entiendo porque ella la tiene puesta. Vegetta nunca deja sus camisetas a nadie. ¿Ella sera algo de el? Alomejor le tocaba hoy dormir aquí conmigo. Y ella duerme con la camisa de Vegetta, tal vez sean pareja. Pero si así fuera ella no agarraría mi mano y lo más seguro mantendria las distancias. Entonces no logro entender porque ella tiene su camiseta puesta. Mejor le pregunto a Vegetta.
Miro la hora en el reloj que esta en la pared al lado de la televisión. ¿Tan tarde es? Las cinco de la madrugada.
Decido seguir durmiendo, aunque notase como si hubiera descansado toda la vida.
Laura PV.
Me despierta un olor a café recién echo. Levanto mi cabeza de la camilla, y miro a Samuel con una bandeja con tostadas y el café. Y como no, con una sonrisa. A pesar de la situación el siempre me sonreía para darme fuerzas. "La felicidad nunca desaparece aun en la peor situación, tienes que ser más fuerte que la depresión Laura. Si lo único que sientes son ganas de llorar, si tu piensas que no lo logrará, y dejas que la depresión domine tu cuerpo, saldrá mal. Ten fe, y muestra a veces una sonrisa, al fin de cuentas, si piensas que todo estará bien, saldrá bien." Eso es lo que me dijo cuando estaba ahogándome con mis propias lágrimas, y cuando todos me decían "Lo siento por esto, debes pasarlo fatal." Me hablaban como si el se estuviera muriendo.
Doy gracias a Dios, por los amigos que tengo, que ellos me decían que saldría bien.
—Buenos días bella durmiente.-se acerca a una mesa para dejar la bandeja, para después acercarse a mí.
—¿Que hora es?-suelto la mano de Ruben para estirarme, me levanto de la silla, es demasiado incómodo dormir ahí. Pero al fin de cuentas te acostumbras después de seis meses.
—Las doce.-me viene a abrazar, pero no me apreta como lo solía hacer otras veces. Me fastidia eso.
—No me rompo Samuel.
—Con esas pintas cualquiera diría que si.-suspiro, no quiero empezar a discutir otra vez sobre esto. Entiendo que el odie que no coma, pero el tiene que entender, que ver a Ruben ahí, sin que se despierte, no ayuda a encontrar mi apetito.
—¿Vegetta?
Por un momento mi corazón dejo de circular sangre, el oxigeno no entraba, y juraría que me puse pálida, lo único que noté fue como mi mandíbula de casi toca el suelo. Giré a verlo, seguía igual, tenia el mismo tono blanco en su piel, su pelo seguía despeinado, y sus brazos estirados. Lo único diferente en aquella escena, es que el tenía sus ojos verdes abiertos, y, bueno, una sonrisa demasiado espectacular en la cara. Miré a Samuel, que el al notar que le miraba se giró, y fue corriendo a abrazarme. En ese momento supe que estaba llorando, ya que empape la camiseta de mi mejor amigo.
—Oye ¿que le pasa?-dirigí mi mirada a el. Nos miraba intrigado mientras se intentaba sentar en la camilla.
Si no fuera por qué los brazos de Samuel me sujetaban, ahora mismo estaría en el suelo. Y por otra parte, pensaría que esto fuera un sueño. Pero no lo era, el nos miraba, el no dormía, y se había movido(gruñendo un poco) para sentarse.
Me separé de Samu, y si tuviera suficiente fuerza para saltar a sus brazos juro que lo hubiera echo, pero lo que hice fue correr hacia el para abrazarle una vez me hubiera subido a la camilla. Y ahí, en su pecho ponerme a llorar. Un montón de emociones se mezclaban, la tristeza que sentía, la felicidad de verle despierto, el amor que le tenía, y la nostalgia por recordar en ese momento todos los momentos que habíamos vivido.
Me separé de el, para mirarlo. Samuel nos había dejado solos.
—Por fin estas despierto.-sollozo agarrando su mano.-Casi todos creían que no lo harías, pero yo sabía que sí, no podías dejarnos tan pronto, no podías abandonar a tus fans así, no podías dejarme sola, ni...
—Perdona que te corte pero... ¿Quien eres?
