🌱: prologo

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“Carajo, creo que en verdad estoy enamorado”

Aquellos pensamiento intrusivos llenaban la mente de Alberto, quien durante los últimos días había recibido cartas de su amigo Luca. Esto no era novedad, las recibía cada semana y eso lo ponía muy feliz, pero últimamente leer las cartas de su amigo le generaban más que felicidad. Las cartas hacian que su corazón palpitara desenfrenadamente y que pusiera una sonrisa boba en su rostro al ver aquel lindo corazón dibujado junto a su nombre.

“¿Por qué me siento así? ¿Es normal? ¿Por qué el? ¿Debería decirle? ¿Y que le voy a decir?”

Aquel pesar de no saber si confesarle lo que siente a su amigo o no le comía la cabeza, hasta que su neblina de pensamientos fue deshecha al oir la voz de una niña cantando quien iba entrando a su habitación.

– Fue el fondo de la mar y mar y—...... ¿Alberto?—

El chico dió un pequeño brinco al oir su nombre y deshizo su pequeño "refugio" de almohadas – ¡G-Giulia! ¡Y-ya llegaste! Pensé que pasaríamos por ti a la estación.–

– Si, pensamos lo mismo, hasta que papá nos dijo que te estuvo llamando y nunca respondiste, así que asumió que estabas dormido y fue por nosotros el solo.–

Alberto dió un pequeño suspiro, pero se percató de algo que dijo la pelirroja.

“Espera, ¿Nosotros? ¿Acaso también....”

– Espera, ¿Dijiste noso—.

Y en eso, una pequeña cabeza con cabello oscuro y revuelto se asomó hacia la habitación y vió al de piel morena con sus ojos. Sus lindos, grandes y ojos, esos ojos color café, café que le quitó el sueño cada vez que los veía, cada vez que los imaginaba. Ese café que tanto amaba Alberto.

– ¡Alberto! – Luca se abalanzó hacia el otro chico con mucha alegría para abrazarlo.

En la mente del moreno pasaban un millón de cosas.

“ ¿En serio esta aquí? ¿En serio es el? Dios, en serio esta pasando.”

Alberto sentía como su corazón palpitaba al mil, sentía que en cualquier momento su corazón se saldría de su pecho, sentía su cara arder como una sartén en la estufa. Sentía como sus brazos temblorosos correspondían aquel abrazo.

– ¡Me alegro tanto de poder verte otra vez! ¡Tengo demasiadas cosas que contarte! – dijo el menor emocionado.

– Si, pero cuentale todo después de comer, me muero de hambre.– dijo la pelirroja mientras se dirigía hacia la puerta. Se dió la vuelta para poder ver a ambos chicos.– ¿Vienen?–

–¡Por supuesto que si! ¿Vienes Alberto?–

– Ammmm ¡Si! Voy para allá, solo espérame un segundo. Tengo que recoger el desastre que tengo en mi cama jeje.–

– Esta bien, te esperamos abajo.– dijo el chico con una sonrisa en su rostro, para después dirigirse a la puerta e irse.

Después de que Luca se fuera, Alberto tomó una almohada de su cama, la puso en su cara y gritó para poder calmar sus nervios.

Definitivamente tendrá que buscar una forma de decirle.

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Cinque modi per innamorarsi // LucaxAlbertoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora