prologo 1/2

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un pequeño de aproximadamente seis años correteaba felizmente por el extenso campo de flores con una canasta colgada de su brazo izquierdo y con flores en su mano derecha, mientras corria detras de una mariposa azul, se detuvo al escuchar un claro silvido y volteo en direccion de donde estaba su tribu, los cazadores acababan de llegar.

-¡PAPÁ!- grito alegre el pequeño mientras que con sus cortas piernas corrio de regreso a su hogar con una sonrisa inocente en su cara.

cuando el niño logro llegar a su hogar empezo a mirar entre el gran grupo de personas que llegaba cargando con varios animales, las personas que miraban a el niño lo saludaban y el pequeño alegremente les regresaba el saludo sin dejar de buscar a su padre.

-¡papá!- exclamo euforicamente al verlo a lo lejos.

el joven al escuchar esa chillona voz dejo lo que estaba haciendo y miro a su pequeño hijo mientras se agachaba y abria sus brazos, el niño sin dudarlo corrio a ellos abrazando a su padre fuertemente.

-¿te portaste bien matxqui?- interrogo con una calida sonrisa el hombre de pelo oscuro con unos ojos como la miel brillante.

el niño asintio energeticamente.

-¡si!, ¡aprendi a hacer canastas!- vocifereo mientras le mostraba a su padre la canasta mal hecha que habia llenado con flores y algunas bayas pequeñas.

-me alegro hijo- le felicito su padre mientras despeinaba el cabello del chico y empezaba a caminar detras de las personas que llevaban los animales al centro de la tribu donde los despedasarian y cocinarian para todos.

mientras padre eh hijo platicaban llego una mujer con aire de respeto y rudeza, mientras pasaba todos la saludaban con respeto, y esta se detuvo al estar frente a el hombre y matxqui.

-cacique- saludo el joven mientras se inclinaba levemente ante la mujer y lider de su tribu.

-ameyal- saludo igualmente la lider-tenemos asuntos urgentes que hablar, tenemos complicasiones con nuestra gente en el sur.

ante esa mencion el rostro de ameyal se puso serio, y su hijo lo miro confundido, eran pocas las veces que lo miraba asi ya que siempre actuaba dulce y amable frente a el.

-ve a jugar con los otros niños matxqui- ordeno suave el castaño mientras bajaba a el pequeño quien asintio siguiendo las ordenes de su padre, y mirando como se iba con esa mujer y otras personas a la tienda de cuero de la lider, se encamino hacia el grupo de niños quienes platicaban entre gritos.

-¡miren mi lanza!- grito uno mientras mostraba una pequeña lanza a todo el grupo de niños, tenia mas o menos la edad de matxqui.

todos exclamaron sorprendidos mientras miraban la lanza, la mayoria eran menores que matxqui y solo eran unos cuantos de su edad o que le arevasaban de edad.

la niña sonrio con orgullo para despues ver a matxquil con confucion al no notar ningun arma con el.

-¿donde esta tu arma matxqui?- interrogo, y el pequeño se vio bajo presion cuando todas las miradas de ese pequeño grupo se fueron a el.

era costumbre que al cumplir cinco años, a los pequeños se les era entregada alguna arma usada anteriormente por uno de sus padres, pero a el castaño no le gustaba usar armas, cuando su padre intento darle un cuchillo que pertenecia a su difunta madre el se nego a usarlo, en su lugar le gustaba brincar y correr por el pequeño bosque a espaldas de su tribu y escalar en altos arboles para recoger fruta, una gran verguenza para un niño que vivia en una tribu que se cararcterizaba por su rudeza y salvajismo en la lucha.

-no tengo..-susurro siendo imposible para los otros niños escucharlo.

-oigan, recuerden, el no tiene mama- susurro uno de los niños a su acompañante- entonces tampoco tendra un arma.

Karmaland 4-Un rayo de luz-[AU 8350]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora