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- Entonces, ¿ya me dirás quién te hizo eso?

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- Entonces, ¿ya me dirás quién te hizo eso?

El menor solo negó escuchando un suspiro.

No quería hablar de lo que había sucedido la noche anterior, le aterraba afrontar la realidad, se concentraba únicamente en su cereal sin prestarle atención a la atenta mirada que recibía.

- ¿Fue ella? Ella te golpeó de nuevo...

- Por supuesto que no profesor, ya le había dicho que me asaltaron y golpearon en la calle, es todo. - Si seguía hablando tan convencido como lo está haciendo, tal vez, incluso y él lo comience a creer, por lo menos, de esa forma podrá olvidar lo que había pasado.

- Ni aunque me dijeras eso, ni usando un detector de mentiras te creería Hoseokie, seré lo que sea, pero idiota no, sé que esa mujer te hizo eso.

El moreno estaba desesperando, no sabía exactamente cómo sacarle la verdad, pero por favor, él lo conoce, sabe cómo es, y sí, tal vez le creería de no ser porque cuando lo encontró tenía su teléfono en mano y estaba comprando unas pastillas, si lo hubieran asaltado ni siquiera tendría los 100 wons para comprar una estúpida pastilla.

- Si bueno, qué te puedo decir, lo merezco, si no fuera un maricón tal vez esto no estaría pasando. - Encogió sus hombros, provocando una reacción que no le gusto para nada, al contrario.

- Escucha Jung Hoseok, si vuelves a referirte de ese modo hacia ti, ésta vez el que te dará un golpe seré yo, porque no solo te ofendes a ti, ofendes a toda una comunidad que ha luchado durante años para quitar esas palabras, así que cállate, y no lo digo como tu profesor, si no como Kim Namjoon, tu hermano.

¿Qué era lo que se suponía debía de hacer? Dice que es gay, que se siente atraído hacia los chicos, que quiere a alguien que lo abrace en las noches y le diga que todo estará bien mientras acaricia su cabello, pero ni siquiera se puede permitir estar cerca del chico que le gusta porque simplemente no tolera el rechazo, no soporta el odio que se tiene por culpa de todos los malos momentos que le provocó su mamá, sólo no quiere volver a sentir asco de sí mismo.

Namjoon lo único que podía ofrecerle era un techo donde vivir, y es que desde que ambos se conocieron, fue inevitable el sentimiento cálido en su pecho, no serán hermanos de sangre, pero estaban bien con eso, su papá era feliz con la madre de Namjoon, era algo que ambos tenían claro, y ellos eran felices de tenerse el uno al otro, por más que la mamá de Hoseok tratara de evitarlo, ambos se amaron en cuanto se conocieron, y nadie los separaría de nuevo.

- Será mejor que duermas, mañana ahí que ir a la escuela, yo me encargo de lo demás, ven.

Namjoon lo acompañó al cuarto que tenía para él desde hace tiempo, dándole un pijama y acomodándolo en la cama, dejándolo con la compañía fiel de la luna que lo guiaría hasta que recupere el sol que lo iluminará en su futuro.

El principe de mis sueñosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora