Parte única.

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Nadie le preparó para lo que iba a salir de los labios de la nieta de Gerald Robotnik.

- ¿Cómo se sentirá recibir un beso? – se preguntó María, tumbada en el suelo mientras miraba al techo como si este tuviese la respuesta a su reciente pregunta. Al mismo tiempo que jugaba con sus pies, moviéndolos de un lado a otro.

Fue tan repentino que, simplemente le tomó por sorpresa. Aunque tal vez, sólo tal vez, debió haberlo previsto.

Después de todo, la había visto con algunos libros con nombres que rozaban de lo ridículo. Pero que María más tarde –y un poco cohibida– le había dicho que eran novelas de romance; y cuando le dio uno para leer, no pudo continuar.

No sólo por lo estúpido que resultaba la historia, sino también porque le aburrió. El romance, no era algo que le interesara o llamara su atención.

No estaba hecho para eso (literalmente).

María al mirarlo de reojo, su sempiterna mirada seria que en estos momentos la miraba interrogante, sonrió risueña.

Sabía que a Shadow no le fascinaba ese tópico y era comprensible. Pero ver sus reacciones le provocaba risa y le divertían; aunque, últimamente, no podía evitar querer experimentar un poco de lo que las novelas le mostraban.

El tomarse las manos, las palabras bonitas, los abrazos y por supuesto, los besos. Claro, que sólo una pareja podría hacer.

Porque había mucha diferencia entre los lazos familiares, de amistad y los de una pareja. Aunque en aquí sólo estaban su abuelo y Shadow nada más, eran las personas que más apreciaba y amaba; y por quienes, ella podía sonreír y ser feliz.

- No deberías perder el tiempo en leer cosas sinsentido – fue lo que le respondió Shadow en un bufido, pasando la página de su propio libro. Relacionado a la historia de las armas, especialmente las de fuego.

María hizo un puchero.

- No son sinsentido... Enamorarse... Es lindo – una sonrisa suave se acentuó en sus labios –. Es como... Compartir una conexión más profunda, más íntima. Donde una mirada puede decir más que las palabras o con el sólo hecho de estar en su presencia, te hace feliz – parpadeó, cerrando los ojos con una sonrisa mientras arqueaba sus cejas –. Tal vez estoy pensándolo demasiado.

Lo percibió más silencioso de lo que solía ser, tal vez incluso más serio y aun sabiendo que no siempre podían estar de acuerdo en algunas cosas no pudo evitar desanimarse un poco.

Aunque al abrir los ojos, se encontró con la mirada carmín de Shadow, la cual le parecía más intensa que otras veces y que por algún motivo, la puso nerviosa. Pues, ¿Por qué otra razón sus latidos se acelerarían?

- ¿...Shadow? – sus mejillas enrojecieron, comenzando a sentirse tímida por su mirada fija en sus ojos. Porque, no acostumbraban verse demasiado tiempo a los ojos y el que lo estuviese haciendo en este mismo instante, se sentía de alguna forma... Íntimo.

Casi similar a esas escenas que leyó en sus novelas románticas, sólo que, leer y sentirlo era distinto.

¿Debería ella hacer algo? Si es así, ¿Qué?

Dubitativa, alzó su mano y con sus dedos rozó ligeramente su mejilla. Y tomando un poco más de valor, la acunó en su mano acariciando con su pulgar su piel; sonriendo feliz al verlo cerrar sus ojos, aceptando su gesto.

Como si de un minino se tratase, le pareció tierno.

Abrió la boca, queriendo agradecerle por este pequeño momento pero tras meditarlo un segundo optó por no hacerlo. Porque aunque pudiera pensar que Shadow estaba cumpliéndole su pequeño capricho, de cierta manera, no se sentía así.

En cambio, volvió a sonreír. Más, al sentir la mano enguantada de Shadow sobre su mejilla que al final, la hizo reír.

(Y aunque no fuese lo que esperó, fue una grata experiencia).

-Traumada Taisho

Incluso a mí me hubiera gustado un beso pero, juro que no dio para más xD

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